Cuál era el poder en el chavismo y el gobierno de Venezuela de Cilia Flores, capturada junto a Maduro y acusada en EEUU

El papel de Cilia Flores trasciende el de una simple «primera dama» en Venezuela; expertos la consideran uno de los pilares esenciales del chavismo durante décadas. Su reciente captura junto a Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos refuerza esta percepción, sugiriendo que su influencia va mucho más allá de lo que se esperaría de su título.

Flores fue arrestada junto al depuesto mandatario durante una operación de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas. Ambos enfrentan cargos relacionados con narcotráfico, un hecho inusual dado que las esposas de figuras anteriores en la lucha contra el narcotráfico en América Latina no fueron procesadas en situaciones similares. Por ejemplo, la esposa del panameño Manuel Noriega no fue acusada cuando él se entregó a EE.UU. hace 36 años, ni la esposa del hondureño Juan Orlando Hernández fue objetivo de la justicia estadounidense en su extradición en 2022.

A diferencia de esos casos, Cilia Flores tuvo que presentarse ante la corte de Nueva York, donde ella y Maduro se declararon inocentes. Esto lleva a cuestionar el verdadero poder de Flores en el chavismo y en el gobierno de su esposo, que hasta hace poco lideraba el país.

Flores, abogada de 69 años, ha sido considerada una operadora clave del chavismo desde sus inicios. Su compromiso con la Revolución Bolivariana comenzó cuando se unió al Movimiento Bolivariano MBR-200, fundado por Hugo Chávez. Su apoyo a Chávez fue crucial, especialmente durante su defensa tras el intento de golpe de Estado en 1992, donde también conoció a Maduro.

Desde que Chávez asumió la presidencia, Flores ocupó importantes cargos políticos, incluyendo diputada y presidenta de la Asamblea Nacional, donde provocó controversias por sus decisiones. En 2012, se convirtió en procuradora general y posteriormente acompañó a Maduro en la presidencia tras la muerte de Chávez.

Su relevancia se acentuó tras el fallecimiento de Chávez, convirtiéndose en una figura clave en la lucha interna por el poder y en el control del gobierno sobre instituciones fundamentales. Zair Mundaray, exfiscal venezolano, la describe como una figura fundamental en la corrupción y el poder en Venezuela, incluso más astuta que Maduro.

A pesar de adoptar un perfil más bajo cuando Maduro asumió la presidencia, su influencia se mantuvo. Carmen Arteaga, doctora en Ciencia Política, sostiene que Flores es vista como el verdadero poder detrás del trono, y que su imagen está intrínsecamente ligada a la de Maduro. Aunque actualmente es impopular, su rol en el gobierno se mantuvo hasta los últimos días, participando en la creación de un nuevo buró político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) junto a otros líderes chavistas.

En resumen, el impacto de Cilia Flores en el chavismo es innegable, y su reciente arresto en Estados Unidos marca un capítulo significativo en la historia política de Venezuela.

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