Maura de Caldas: la matrona del Pacífico que convirtió la cocina en resistencia

Maura, nacida en 1938 en Guapi, representó la esencia del litoral caucano, llevando en su ser los sabores y tradiciones de su tierra natal. Con una cuchara de palo en mano y la sabiduría ancestral en su voz, tejió una narrativa que no solo transformó las cocinas, sino que también enriqueció el alma culinaria de Colombia. Por esta razón, chefs y defensores de la cocina tradicional celebran su legado, recordándola no solo por su destreza culinaria, sino también por su humanidad, lo que la llevó a brillar en los escenarios gastronómicos más relevantes del país.

Uno de los lugares donde su memoria perdurará es el Congreso Gastronómico de Popayán, donde fue una invitada recurrente y se convirtió en la imagen destacada del afiche oficial en la edición X de 2012. Ese año, el evento atrajo a más de 22,000 participantes y celebró al Pacífico colombiano como su región anfitriona, con Maura como figura emblemática, recibiendo el premio Vida y Obra Álvaro Garzón. Entre sus creaciones más reconocidas se encuentran el arroz endiablado, el caldo levanta muertos y el tumba catre, platos que ella elevó al rango de patrimonio cultural, siempre compartiendo sus orígenes y significados.

Enrique González Ayerbe, presidente de la Corporación Gastronómica de Popayán, la recuerda así: “No cocinaba solo por cocinar, sino con historia, alma y raíces. Cada ingrediente tenía un significado, una historia que contar”. La participación de Maura en el evento fue un legado: “Ver su imagen en el afiche que colgamos permanentemente fue como decirle al país: aquí está una mujer que representa lo mejor de nuestras cocinas tradicionales”.

Se convirtió en embajadora de las cocinas del litoral Pacífico, abarcando las costas de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Su restaurante, Secretos de Mar, fue pionero en llevar la gastronomía tradicional del Pacífico a Cali, una ciudad reconocida como capital de esta región. Desde su apertura en 1968, su restaurante y otros proyectos culinarios se convirtieron en emblemas de un legado que continúa fortaleciéndose en las cocinas más relevantes del país: las tradicionales, populares y académicas. Como ella misma solía decir entre risas: “Los caleños no sabían comer ni camarones ni pescado… abrí un restaurante popular donde la gente disfrutaba y yo me alegraba al ver sus caras de satisfacción”.

Su pasión se enfocó en el servicio a través de la gestión cultural, utilizando la cocina, la oralidad, la pedagogía y la música, habilidades transmitidas por su madre, abuela y tías, y perfeccionadas a través de su formación en pedagogía en la Normal Superior de Señoritas de Guapi. Así, Maura cocinaba y enseñaba, como lo hizo al implementar las cocinas en vivo en el Festival Petronio Álvarez desde 2013, transformando la forma de percibir la tradición como experiencia. “La gente disfrutaba, bailaba y comía”, recordaba en sus conversaciones y a través de su canal de YouTube, inaugurado en 2023 para compartir historias de su vida y trayectoria.

Quienes la conocieron la describen como una matrona generosa y sabia. Soledad Barreira, cocinera tradicional del Pacífico, expresa: “Perdimos a una grande. Una persona con amor incondicional por el Pacífico colombiano. Nuestra región está de luto”. En 2018, recibió el prestigioso Premio Marie-Antoine Carême de la Federación Latinoamericana de Gastronomía y el galardón Premios La Barra – Elite Professional, en reconocimiento a su compromiso con las cocinas tradicionales.

Además, fue protagonista de numerosos eventos culinarios, como el libro «Sabor de casa: 12 maneras de hacer cocina colombiana», donde la escritora Juliana Duque Mahecha recopiló parte de la vida de Maura y sus secretos culinarios. Ivonne Mosquera, comunicadora y gestora cultural, resalta su dimensión política y pedagógica: “Maura fue la primera mujer en mostrar al mundo la cocina del Pacífico. Ella veía la cocina como resistencia, patrimonio y cultura. Esa fue su mayor enseñanza”. Su alegría iluminaba las cocinas que visitaba: “Mostraba la cocina no solo como un espacio gastronómico, sino como un lugar de resistencia, patrimonio, cultura e incluso política, y eso es lo más valioso, porque así se engrandece la cocina colombiana”.

Maura sabía que sus platos eran los favoritos de sus comensales, lo que dio origen a la expresión “El sabor de Maura”. Ella comentaba: “A veces probaban platos que no eran míos y decían: Ese plato no sabía a Maura. ¿Y a qué sabe Maura? ¡A Pacífico!”. Un sabor que perdurará en las cocinas tradicionales y en aquellos que honrarán su legado, siendo un pilar fundamental para realzar la cultura gastronómica del litoral Pacífico.

Así, cada cucharón utilizado para preservar la memoria de las cocinas tradicionales del Pacífico colombiano rendirá homenaje a quien dedicó su vida a resistir con alegría, canto y ancestralidad, marcando el inicio de una cocina que atesora la memoria de sus antepasadas y la energía de sus descendientes, quienes seguirán llevando su identidad a los fogones.

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