Una turista argentina, Agostina Páez, de 29 años, podrá salir de Brasil tras pagar una fianza de 20 mil dólares, aunque seguirá enfrentando cargos por insultos racistas grabados en video. El incidente, que se originó en un bar de Río de Janeiro en enero de 2026, provocó un escándalo internacional y generó una fuerte reacción pública.
Páez estaba de vacaciones con amigas cuando se produjo una discusión sobre la cuenta, que escaló hasta convertirse en un altercado racista. Según la Fiscalía, durante la confrontación, la joven dirigió insultos raciales hacia un camarero, llamándolo “negro” y “mono”, mientras imitaba gestos de un simio. El camarero grabó el incidente y alertó a la policía, lo que llevó a la detención de Páez y a su arresto domiciliario en Brasil durante más de dos meses.
Inicialmente, enfrentaba tres cargos por injuria racial, delito que puede conllevar penas de entre dos y cinco años de prisión. Sin embargo, en la primera audiencia del juicio, la Fiscalía redujo los cargos a uno solo, lo que podría resultar en una pena menor, posiblemente reemplazada por trabajos comunitarios y una compensación a la víctima.
Tras la audiencia, Páez mostró alivio y expresó que se le habían aceptado sus disculpas, añadiendo que pronto podría regresar a su país. Semanas antes, había publicado un video disculpándose con quienes se sintieron ofendidos, aunque en un primer momento había argumentado que sus palabras eran una broma hacia sus amigas, lo que fue desmentido tras la investigación policial.
El caso también destaca la diferencia en las legislaciones sobre racismo entre Brasil y Argentina. Mientras que Brasil ha intensificado su lucha contra el racismo, Argentina no cuenta con sanciones penales equivalentes, y en los últimos años se han debilitado las instituciones que combaten la discriminación.
La fiscal del caso, Fabiola Tardin Costa, enfatizó la importancia de demostrar el compromiso de Brasil en la lucha contra el racismo, protegiendo al mismo tiempo los derechos de la víctima. La defensa de Páez, por su parte, argumentó que ella ha mostrado un verdadero arrepentimiento por sus acciones.
Finalmente, la Justicia brasileña decidió otorgar un hábeas corpus a Páez, permitiéndole regresar a Argentina mientras continúa el juicio. A pesar de las decisiones contradictorias iniciales sobre su salida del país, la fiscalía y la querella acordaron que pueda continuar el proceso desde su hogar. Se espera que el juez emita su fallo en un plazo de 15 a 20 días, mientras que la acusada permanece en libertad.
