EL HUEVO DE ÁGUILA / Versión uno

Hubo una vez un grajero que estaba cazando en el bosque, trepó en un árbol y consiguió un nido con un huevo solo y lo tomo sin saber que era de águila. Lo llevó a su casa y lo colocó con otros huevos en el gallinero para que lo empollaran.  Al nacer el aguilucho, todos se dieron cuenta de que era más grande que el resto de los pollitos y un tanto diferente. Este aguilucho se acostumbró a VIVIR COMO GALLINA, por eso picoteaba la tierra buscando maíz y lombrices. En una ocasión los pollos voltearon al cielo y vieron un ave gigante volando muy alto con unas extraordinarias alas, mostrándose majestuosa, el aguilucho volteo y dijo “ayyyyy quien pudiera volar tan alto” y bajo la cabeza y siguió picoteando.

Esta primera versión del cuento muestra el poder que tienen sobre nuestras vidas, LAS CREENCIAS LIMITANTES, literalmente nosotros somos lo que pensamos que somos, quizá somos un montón de águilas pensando como gallinas. Lo más difícil de manejar en la psicología del desempeño es convencer a la gente que son águilas y deben atreverse a volar muy muy alto, sin miedo al éxito. Yo trabajo con jugadores de futbol y he estado trabajando con ellos que hay aprender a soportar el peso del éxito, atreverse a triunfar porque nacimos para triunfar.  La mente subconsciente tiene grabadas nuestras creencias limitantes y hay que enfrentarse a ella, hacerlas conscientes para poderlas manejar y que no nos manejen ellas a nosotros. Hay una práctica que he mantenido durante mucho tiempo en mi ejercicio profesional y es el uso y construcción de afirmaciones para el auto diálogo positivo. Por ello hay que luchar contra nuestra programación limitante y ancestros sumidos en el fracaso como manera de vivir. Hacerse consciente es el primer paso para dirigirnos al éxito.

 

 

Jorge Hernandez Psicologo

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