Para el país no es un secreto que el Gobierno del llamado cambio ha estado salpicado por varios escándalos, los cuales tienen en el ojo del huracán a varios de sus principales alfiles. Estos hechos han decepcionado a varias personas que entregaron su voto al presidente Gustavo Petro. Es el caso de su exjefe de gabinete y ahora nueva directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS), Laura Sarabia, su exembajador de Colombia en Venezuela, el exsenador Armando Benedetti, o la que en principio era su ministra del Deporte María Isabel Urrutia, quien afronta una investigación en la Fiscalía, además del caso de la exministra de Minas Irene Vélez, entre otros. No obstante, el mandatario colombiano, en un discurso, habló de frente a la ciudadanía sobre el flagelo de la corrupción, afirmando que espera que su administración “no se deje corromper”. “Un Gobierno que ojalá no se deje corromper, que pueda mirar de frente a los ojos de la gente del pueblo y ponerse a su servicio y hacer hasta lo imposible porque la justicia sea en Colombia, pero tiene que llegar un momento de reconciliación”, sostuvo Petro. Y agregó el jefe de Estado: “No podemos vivir 75 años en guerra, tres generaciones enteras consumidas en un conflicto, una sociedad que pareciera hecha para matarse entre sí y no para unirse, no para construirse como una nación, sino para auto eliminarse en las guerras fratricidas de tantas décadas desde hace dos siglos”.
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