No cesa el debate alrededor de la controvertida propuesta que lanzó el presidente Gustavo Petro, quien planteó que, para hacerle frente a los déficit en las finanzas del transporte público y evitar la muerte de usuarios que intentan colarse, la ciudadanía pague la tarifa de los sistemas como el metro de Medellín o Transmilenio en Bogotá a través de una cuota incluida en la factura de los servicios públicos. “Sería aparentemente, y realmente para muchos, un transporte gratuito, y su pago real estaría distribuido en toda la sociedad de las ciudades respectivas con el peso que se le da a los estratos en las facturas”, explicó el mandatario a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter). La propuesta, que no deja de dividir a expertos y técnicos, puso de presente una vez más el hueco y la crisis financiera que sigue afectando a los principales medios de transporte de las grandes ciudades. En el caso de la capital de Antioquia, se estima que con corte a junio de este año el déficit financiero era superior al medio billón de pesos: $513.000 millones. Ante la propuesta elevada por el presidente Gustavo Petro, el profesor Daniel Jaramillo, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana, alertó que “la gratuidad puede volverse un lastre para impedir que (los sistemas) sean buenos”. Según el docente, la gente no quiere transporte público gratis, sino transporte bueno. En todo caso, respaldó que los sistemas de transporte masivos sean subsidiados. A su turno, Darío Hidalgo, profesor de transporte y logística de la Universidad Javeriana, respaldó la idea de subsidiar los sistemas. Sin embargo, reclamó que la tarifa cero o baja les serviría a las personas de bajos recursos, “pero no es conveniente que sea así para todos, sobre todo si no se mejoran cobertura, frecuencia, confiabilidad y seguridad”. Según el experto, muchos de los líos financieros “nacen del optimismo con que se contrató, las demoras en la puesta en marcha, menos pasajeros y más motos”.
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