A punta de comunicados Emvarias ha intentado restarle importancia a una eventual crisis ambiental y sanitaria luego del informe de Corantioquia que corroboró los graves riesgos en el vaso Altaír del relleno sanitario la Pradera y los igualmente graves retrasos en la construcción del nuevo vaso para ampliar la vida útil del relleno que acabará el próximo 30 de septiembre, en solo 25 días. La posible emergencia golpearía no solo a Medellín sino en total a 43 municipios que están enviando sus residuos sólidos a La Pradera. Por eso Corantioquia anunció que está analizando con los municipios de su jurisdicción qué planes de contingencia implementar. Por ejemplo, cuáles de los 35 municipios de su territorio con relleno están en capacidad de soportar la presión sanitaria de un departamento que pone a viajar 3.300 toneladas de basuras diarias por sus carreteras hacia la Pradera porque en las subregiones se quedaron sin dónde llevar residuos. El dato es crítico: 42 de los 65 rellenos sanitarios colapsarán en los próximos tres años. Para poner en perspectiva la falta de recursos del Departamento en el tema, un relleno sanitario para un municipio como Peque de escasos 7.000 habitantes cuesta cerca de $1.100 millones, plata que por supuesto no le sobra. Cualquier municipio pequeño en las mismas circunstancias que vaya a pedirle a la Gobernación apoyo recibiría como respuesta que esos $1.100 millones alcanzarían a ser casi el 20% del total del presupuesto que tiene destinado para apoyar a los 125 municipios.
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