En el cierre de ciclo de conversaciones en Caracas entre el Gobierno de Petro y el ELN se ha acordado que el Estado aumente su presencia en estos lugares mediante las acciones el Ejército y el Departamento Nacional de Planeación, que desarrolla proyectos sociales. El Bajo Cauca, el sur de Bolívar y el nordeste antioqueño viven una situación crítica que la mesa de negociación en la que se quiere desarticular a la última guerrilla que sigue levantada en armas pretende atajar cuanto antes. Se suman al Bajo Calima y San Juan, en la costa Pacífica, que también sufre la violencia. “Allí se adelantarán acciones y dinámicas humanitarias, garantías para el cumplimiento del cese al fuego bilateral, nacional y temporal, la participación de las comunidades en el proceso de paz y proyectos de desarrollo social, que contarán con el acompañamiento del Departamento Nacional de Planeación. La Mesa estará atenta a iniciativas de las comunidades para estudiar la declaración de las comunidades”, se lee en el comunicado que las partes han hecho público. En ese escrito se destaca también que se ha llegado a un acuerdo parcial para atender a los “presos políticos” del ELN en las cárceles de todo el país.
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