Al cierre de la cumbre de Finanzas en Común (FICS por sus siglas en inglés), los líderes de los bancos multilaterales hicieron una serie de acuerdos con los que pretenden consolidar una coordinación efectiva entre el sector público y privado, para abordar cuestiones críticas como la pobreza, el hambre y la formulación de estrategias destinadas a la preservación de ecosistemas, que contribuyan a mitigar el cambio climático global. Ello será esencial para las próximas décadas. Si bien son muchos temas los que se deben abordar para completar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los expertos destacaron la necesidad de priorizar el control del cambio climático. Estas soluciones no solo protegerán los ecosistemas y conservarán la biodiversidad, sino que salvaguardarán las fuentes de agua y los suelos, mejorando así la calidad de vida de las comunidades. “Cada US$1 invertido en mitigación ahorra US$6 en costos de desastres futuros, pero cada US$1 invertido en restauración, genera hasta US$30 en beneficios económicos. Es una oportunidad de negocio”, expresó Juan Pablo Bonilla, gerente del Sector de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Dentro de las acciones sugeridas, y que en algunos casos quedaron en firme, se incluyen bonos verdes, préstamos vinculados a la sostenibilidad, garantías y fondos de inversión. Su objetivo es proporcionar un perfil riesgo-rentabilidad más atractivo para los inversores privados, así como abordar los “cuellos de botella” y las barreras regulatorias que han estado impidiendo, hasta ahora, movilizar plenamente a los sectores público y privado, recursos para financiar proyectos de infraestructura totalmente nuevos.
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