Las mujeres constituyen más del 50 % de la mano de obra agrícola en países en desarrollo, pero persiste la desigualdad de género. A pesar de su papel fundamental, enfrentan sistemáticamente obstáculos para acceder de manera equitativa a recursos adecuados y a menudo se excluyen de programas de capacitación diseñados para respaldar a los agricultores, lo que reduce su productividad en un 30%. Según informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), si las agricultoras tuvieran igualdad de acceso a recursos que los hombres, podrían aumentar la productividad de sus cultivos en un rango del 20 % al 30 %. Se estima que cerrar la brecha de género en la agricultura podría reducir en hasta 150 millones el número de personas que padecen hambre en todo el mundo. María Paula Cano, directora de Asuntos Corporativos y Gobierno de PepsiCo para América Latina y directora de la Fundación PepsiCo Colombia, declara: “Entendiendo el contexto del departamento de Nariño y teniendo en cuenta que las mujeres y los pequeños agricultores son la columna vertebral de la industria agrícola, buscamos proveer herramientas de formación para facilitarles la entrada a mercados inclusivos, además de promover la seguridad alimentaria, generando un impacto local positivo”. En colaboración con el Ministerio de Agricultura, se lanza el programa en Colombia, con una inversión cercana a los 6,000 millones de pesos destinada a beneficiar directamente a más de 13,000 mujeres y pequeños productores en Nariño e indirectamente a más de 100,000 personas en la región.
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