En las últimas semanas, una nueva oleada de violencia ha vuelto a atemorizar a los habitantes de los departamentos del Valle del Cauca y Cauca, en el suroccidente de Colombia.
Al menos cinco fallecidos y más de una docena de muertos fueron el saldo de varios atentados terroristas que han sido atribuidos a las disidencias de las FARC que operan en esta región del país.
Los más recientes ataques se registraron en zona rural de los municipios de Buenos Aires, Cauca, y Jamundí, Valle del Cauca, entre el 21 y 22 de septiembre, con menos de 24 horas de diferencia, en los que fueron detonadas cargas explosivas que hirieron a miembros de la Fuerza Pública y de la población civil.
“Las disidencias, bajo la lógica de que si se ejerce más violencia y terror, se puede tener una mayor interlocución y capacidad de negociación. Significó un atentado con explosivos en Timba, Cauca, y otro en Jamundí. Colombia ha entendido que jamás se debe negociar desde la muerte”, señaló el mandatario local.
En ese sentido, reiteró que este tipo de acciones obstaculizan el proceso de reconciliación que se está buscando mediante los acercamientos con el Gobierno de Gustavo Petro, a través de los cuales se busca una salida dialogada al conflicto armado.
Por otra parte, se refirió al reciente comunicado de los grupos residuales, en el que se comprometen a cesar en los hostigamientos hasta el próximo 8 de octubre, fecha en la que está acordada un cese bilateral al fuego.
CON INFORMACION DE CARACOL.RADIO