1946: en Núremberg (Alemania) se llevan a efecto las condenas a muerte dictadas por el Tribunal Militar Penal Internacional durante los llamados Juicios de Núremberg, ahorcándose a 11 criminales de guerra nazis.
Los Juicios de Núremberg o Procesos de Núremberg (en alemán: Nürnberger Prozesse) fueron un conjunto de procesos judiciales emprendidos por iniciativa de las naciones aliadas vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, en los que se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler en los diferentes crímenes y abusos contra la humanidad cometidos en nombre del Tercer Reich Alemán a partir del 1 de septiembre de 1939 hasta la caída del régimen en mayo de 1945. Curiosamente, los juicios se desarrollaron donde 10 años antes se habían promulgado las leyes del mismo nombre por Hitler.
Desarrollados en la ciudad alemana de Núremberg —su palacio de justicia conectado a una prisión seguía en pie pese a la guerra— entre el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946, fue el proceso que obtuvo mayor repercusión en la opinión pública mundial, dirigido a partir del 20 de noviembre de 1945 por el Tribunal Militar Internacional (TMI) establecido por la Carta de Londres, en contra de 24 de los principales dirigentes supervivientes del gobierno nazi capturados y de varias de sus principales organizaciones. Otros doce procesos posteriores fueron conducidos por el Tribunal Militar de los Estados Unidos, entre los cuales se encuentran los llamados Juicio de los doctores y Juicio de los jueces.

El primer y más destacado juicio de Núremberg escuchó a 240 testigos en un proceso en el que se leyeron aproximadamente 300 000 declaraciones. Entre los 24 acusados, el tribunal dictó doce condenas a muerte, siete de prisión y tres absoluciones. Al menos cuatro procesados se suicidaron antes o después de haber sido condenados en los juicios.
La tipificación de los crímenes y abusos realizada por los tribunales y los fundamentos de su constitución representaron un avance jurídico que sería aprovechado posteriormente por las Naciones Unidas para el desarrollo de una jurisprudencia específica internacional en materia de guerra de agresión, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, así como para la constitución, a partir de 1998, del Tribunal Penal Internacional permanente. De esta forma, el proceso Núremberg marcó el inicio de una “Justicia internacional”,[7]​ aunque sin embargo es en ocasiones considerado como una “Justicia del vencedor” y no está exento de “zonas de sombras”.[8]​[9]​

La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) estaba siendo redactada justo después de finalizar los juicios de Núremberg y mientras aún estaba en funciones el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente. Aunque el acuerdo sobre el respeto al principio de presunción de inocencia fue alcanzado rápidamente, los redactores estaban preocupados por el hecho de que una prohibición de la retroactividad pudiera utilizarse para argumentar que en Núremberg los juicios habían sido ilegales, ya que habían juzgado “crímenes contra la paz” y “crímenes contra la humanidad”, que no existían previamente en las leyes nacionales. Por ello, el segundo párrafo del artículo 11 de la DUDH constituye una prohibición a las leyes retroactivas.

Una exposición permanente en el Memorial de los Juicios de Núremberg informa sobre la historia previa, el desarrollo y los efectos de los procesos.
Los enjuiciados tuvieron desde su ingreso a la cárcel de Núremberg, aledaña al tribunal, un trato de prisioneros de guerra, se les permitía visitas muy restringidas, podían hacer ejercicios durante 20 minutos todos los días y asistir al tribunal en traje y corbata, elementos que les eran retirados a la salida del tribunal en prevención del suicidio por ahorcamiento usando la corbata como soga.

De este modo, se concretaron conceptos sobre delitos anteriormente ausentes o vagamente definidos, como el de crimen de lesa humanidad, evocado en la Convención de La Haya de 1907. También resultó modificado el enfoque tradicional de las reglas del derecho internacional que se centraban en las relaciones entre Estados, pero no en los derechos y deberes de las personas. Desde entonces, los delitos cometidos por individuos de una nación a lo largo y ancho de varios países podrían ser juzgados internacionalmente por el conjunto de los países afectados, como fue precisamente en la formación del Tribunal de Núremberg.
De 4850 peticiones de procesamientos individuales, fueron acusadas 611 personas. A los grupos se les catalogó entre organizaciones no criminales, donde se encontraba la estructura del Estado (Gobierno y Ejército) y las criminales, que fueron todas aquellas estructuras paralelas del poder nazi como la Gestapo, las Schutzstaffel (SS) y el Partido Nazi. Los más destacados fueron Hermann Göring, comandante en jefe de la Luftwaffe y presidente del Parlamento alemán o Reichstag, Karl Dönitz, gran almirante de la Flota alemana y sucesor de Adolf Hitler tras su suicidio; Rudolf Hess, secretario particular de Hitler, que, en misión secreta voló a Gran Bretaña y fue capturado en 1941 por los británicos; Alfred Jodl, jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht; Wilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de la Wehrmacht; Alfred Rosenberg, autor del libro de su particular ideología nacionalsocialista racista El mito del siglo XX, ministro de Educación del Reich, después ministro de Territorios Ocupados; Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores; Albert Speer, arquitecto y ministro de Armamentos; Franz von Papen, antiguo jefe del Partido Conservador y sus «Cascos de Acero», después embajador nazi en Austria y Turquía.
Entre quienes habían muerto antes de ser juzgados se consideraba probado que estaban el Führer Adolf Hitler, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda, que se suicidó, y Heinrich Himmler, Reichsführer o capitán general de las SS (incluidas las SD, Sicherheitsdienst, encargada de los campos de concentración), inspirador y jefe general de todos los departamentos dependientes de las SS, como la Ahnenerbe, se suicidó, cuando fue capturado por una patrulla fronteriza inglesa. Los huidos previamente al procesamiento fueron Adolf Eichmann, Martin Bormann y Josef Mengele. El primero era oficial mediano de las SS, interviniente en el plan de concentración y deportación de los judíos capturados por el Estado (fue secuestrado posteriormente por los servicios secretos israelíes, juzgado en Jerusalén por un tribunal israelí, condenado a muerte y ejecutado en 1962); Bormann era el secretario personal de Hitler desde 1942, y Mengele era oficial de las SS y médico en el campo de concentración de Auschwitz, al que se acusaba de experimentos inhumanos de extrema crueldad sobre los cuerpos de adultos y niños judíos internados en dicho lugar.

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