Ya finalizando el agonizante mes de octubre que desde hace unos años hacia acá se viste de rosa para apoyar a la lucha contra el cáncer de mama. En este mes vemos campañas de grandes personajes de la televisión mundial y del deporte invitando a las mujeres a TOCARSE esto con la intención de detectar cualquier anomalía, pepita, dolor o protuberancia o como quiera llamarlo, que pueda detectarse en etapas tempranas y PREVENIR males mayores.
Pero. ¿Por qué crecen y salen bultos de células amorfas de origen cancerígeno? ¿Qué podemos hacer desde el punto de vista emocional para prevenirlo? Pues les cuento que hay grandes terapeutas que hoy en día están trabajando con personas con enfermedades a las que los llamados de atención del cuerpo les avisaron que algo podía suceder, lo cual nos lleva a la reflexión que hay que prestar atención a las señales de alerta que nuestro organismo nos da.
Y es una afirmación: Tienes que escuchar lo que está diciendo tu cuerpo cuando se enferma. Así bien ciencia de la emocionalidad como la Biodescodificacion del Dr. Hammer, la Psiconeuroinmunologia del Dr. Salomón o en Latinoamérica la Dra. Marianella Castes, hablan del impacto de las emociones en el sistema inmunológico a través del sistema nervioso central.
En el mundo existen estudios científicos que avalan esta relación. Así vemos que estos especialistas vinculan el cáncer con el manejo del rencor con un estilo implosivo-emocional que simplemente enferma a la célula.
Un cáncer puede ser la respuesta a un estado emocional persistente. Porque las células, son “microuniversos”, tan sensibles, que sucumben a un estado de estrés extremo y entran en ´shock´, lo que produce una alteración, una multiplicación anormal de estas células, que da origen a un tumor.
Siendo más específico el cáncer de mama, lo relacionan estos especialistas con procesos de la maternidad y figura materna, estados de enojo y conflictos emocionales no resueltos. Pues obviamente estos procesos no son conscientes, están enterrados en la mente subconsciente y es por ello que la persona debe someterse a algún tipo de terapia emocional para sacar a flote dicho conflicto. Ante todo esto, es siempre es recomendable buscar ayuda de una manera integral sin descuidar las recomendaciones médicas, así pues, sanemos nuestras emociones para sanar mejor nuestro cuerpo.

