ASESINATO DE ISAAC RABIN
El sábado 4 de noviembre de 1995, con el ánimo de reforzar a los partidarios del proceso de paz, fue convocado un acto multitudinario en la plaza de los Reyes de Israel (hoy plaza Yitzjak Rabin), de Tel Aviv, con el eslogan «Sí a la paz, no a la violencia», con la participación de artistas y políticos de centroizquierda e izquierda, encabezados por el propio primer ministro. En su último discurso dirigido a los miles de participantes declaró:
«Fui hombre de armas durante 27 años. Mientras no había oportunidad para la paz, se desarrollaron múltiples guerras. Hoy, estoy convencido de la oportunidad que tenemos de realizar la paz, gran oportunidad. La paz lleva intrínseca dolores y dificultades para poder ser conseguida. Pero no hay camino sin esos dolores».
Al culminar la asamblea, y después de cantar «La canción de la paz» (שיר לשלום) a las 21:40, procedió Rabin a retirarse del lugar, bajando del estrado por unas escaleras laterales, al final de las cuales le esperaba Yigal Amir quien le disparó por la espalda instantes antes de subir a su coche oficial. Isaac Rabin, gravemente herido, fue llevado de urgencia al hospital Íjilov ubicado en las proximidades, donde fue declarado muerto al cabo de 40 minutos de haber ingresado.
El entierro del asesinado primer ministro tuvo lugar dos días después de su asesinato, el 6 de noviembre de 1995, en el cementerio del monte Herzl, en Jerusalén, y fue de los más multitudinarios que haya habido en el moderno estado de Israel. Ese día cesó toda actividad y la nación entera vistió de luto. Participaron en él jefes de Estado y primeros ministros de todo el mundo: el presidente de los Estados Unidos Bill Clinton, el rey Hussein de Jordania, el presidente del gobierno español Felipe González, el presidente egipcio Hosni Mubarak, el canciller alemán Helmut Kohl, el presidente de Francia Jacques Chirac, el primer ministro ruso Viktor Chernomyrdin o el secretario general de la ONU Butros Butros-Ghali, entre otros muchos. La nieta de Rabin, Noa, pronunció un sentido discurso. «Shalom, amigo» (שלום חבר), con estas palabras lo despidió el presidente estadounidense. El Rey Hussein de Jordania declaró: «Siempre mientras viva, estaré orgulloso de haberle conocido, con él trabajé cual colega, cual hermano». El parlamento israelí declaró el día del asesinato de Rabin de conmemoración obligatoria para todo el país.