La batalla de Suipacha

Fue un enfrentamiento armado librado el 7 de noviembre de 1810, durante la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, que se produjo a 25 km de Tupiza, en la población de Suipacha, a orillas del río Suipacha, entonces intendencia de Potosí –en la actual provincia de Sud Chichas del departamento de Potosí de Bolivia– y en el que el Ejército Auxiliar, enviado por la Primera Junta de Gobierno, triunfó por primera vez ante el Ejército Real del Perú, enviado por el Virreinato del Perú.

Cuando el 7 de noviembre de 1810 la vanguardia realista tomó contacto visual con las tropas de González Balcarce, este había ocultado gran parte de su infantería y artillería entre los cerros y quebradas vecinas.

Situados frente a frente sin atacarse hasta las 3 de la tarde, González Balcarce se impacientó e ideó un plan para forzar a Córdoba a atacarlo, para eso hizo adelantar 200 hombres sobre la playa del río y con dos cañones abrió fuego, lo que dio inicio al enfrentamiento cuando Córdoba destacó algunas fuerzas de guerrilla. González Balcarce desplegó más tropas y Córdoba envió batallones para reforzar a sus guerrillas abandonando sus posiciones seguras. González Balcarce ordenó simular una retirada en aparente desorden, haciendo caer en la trampa a Córdoba, quien dio la orden de perseguirlos con todas sus tropas hasta las proximidades de la quebrada de Choroya. Allí las fuerzas de González Balcarce que en apariencia huían, giraron para enfrentarlos, mientras las tropas de infantería y la artillería que estaban ocultas entre los cerros aparecieron bruscamente, emboscando a los realistas, quienes se dieron a la fuga arrojando banderas, armas y municiones, siendo perseguidos por tres leguas.

La batalla duró media hora y concluyó con una fácil victoria para los revolucionarios ya que los realistas abandonaron el campo de batalla en fuga, dejando la artillería. Fueron tomados 150 prisioneros realistas. La aparición de indígenas para observar la batalla desde los cerros hizo pensar a Córdoba y Rojas que se trataban de fuerzas de refuerzo y se precipitó en fuga sin esperar el resultado de la batalla.

En la batalla, junto con las tropas provenientes de Buenos Aires (275 combatientes), participaron, salteños, jujeños, oranenses, tarijeños (aproximadamente 300 combatientes, al mando del líder tarijeño José Antonio Larrea), cinteños y la Caballería chicheña de Tupiza, comandada por el coronel Pedro Arraya.

El 9 de noviembre, el representante de la Primera Junta, Juan José Castelli, ordenó al capitán Martín Miguel de Güemes que, con 150 tarijeños montados, ocupara «la cabeza de Cinti, provincia de los Charcas». Su misión era: apresar al subdelegado y comandante militar Pedro Cabrera y a su antecesor Gregorio Barros, secuestrar sus bienes, interrogar sobre el tesoro del presidente Nieto, “limpiar” la zona de malos vecinos, recoger armamentos y víveres, nombrar un nuevo subdelegado e intentar capturar a los prófugos Nieto, Socasa y Córdoba y Rojas que posiblemente se dirigían hacia el Chaco con rumbo a la frontera del Paraguay.

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