En enero se sumará un incremento a partir de la inflación de 2023 que, si bien aún no se conoce, los estimativos apuntan a que será inferior a 10 %, de aproximadamente 9,7 %, según el consenso de analistas. Con ello, en tan solo dos meses se tendría unos peajes, al menos con un aumento de 22,9 %, de acuerdo con lo que muestran la resolución y el decreto. Es clave resaltar que, tanto el decreto como la resolución para el incremento en los peajes está en el despacho del Ministerio de Hacienda. En consecuencia, aún falta la firma del titular de la cartera de las finanzaas, Ricardo Bonilla, quien ha sido un polo a tierra con las medidas que tocan el bolsillo de los colombianos, pero, principalmente, con las que pueden afectar fuertemente las metas de inflación que se tienen previstas, para poder iniciar la reducción de las tasas de interés, que tienen frenado el consumo de los hogares, y la inversión de las empresas. Sin embargo, y con todas las amenazas que hay para que se sigan incrementando los precios en el país, el ministro Bonilla estará en la disyuntiva, pues el incremento en las tarifas de los peajes no tiene vuelta de hoja. Como se sabe, los peajes hacen parte de un contrato que se ha establecido con concesionarios privados, para que construyan vías que demandan millonarios recursos. La contraprestación, para que dichas empresas constructoras recuperen la plata, es con el cobro de los peajes. Según el contrato, se pacta el número de años en los que las compañías harán el cobro a los usuarios de las vías. Por esa razón, muchos analistas abrieron los ojos, cuando se decretó el congelamiento de los peajes, pues, si los concesionarios no recuperan las inversiones y hay unos contratos de por medio, podrían sobrevenir millonarias demandas sobre el Estado.
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