Luciano Duran Böger

Luciano Duran Böger 

Luciano Duran Böger fue un escritor, poeta y novelista boliviano, nació en Santa Ana de Yacuma (departamento del Beni) en 1904 y falleció en la ciudad de La Paz en 1995.

Entre 1960 y 1972, Luciano Durán Böger publicó seis obras literarias.

Es uno de los autores bolivianos destacados del siglo xx y uno de los más representativos escritores del oriente boliviano; su obra En las Tierras de Enín está considerada entre las mejores novelas bolivianas.

Durán Böger fue galardonado con varios premios, entre ellos: la ‘Violeta de oro’ en los Juegos Florales de Santa Cruz (1960).

En «Radiografía íntima del poeta», Durán Böger escribió: «El poeta es una paradoja viva en un cristal de roca. En su obra nada permanece oculto. Los sentimientos, las emociones, anhelos, deseos, esperanzas, desilusiones, amores y quereres, todo, desde lo más trivial hasta lo trascendente, se afirma y se niega en su propio ser».

En uno de sus poemas, Luciano Durán Böger se describe de la siguiente manera:
Soy el último descendiente
vertical
de los tomates,
de la mara y del almendro
con raíces profundas,
acariciados por el Alba.
El territorio de mi sangre
abrazó a la madre
de los torrentes
y se inundaron los vasos
de mis sueños.
Por mis ojos entraron
todas las hidrografías desplazando
el lugar preferido
de mis padecimientos. Y con el acero de los símbolos
desgajo angustias
con fibras de poemas

Fragmento del Poema «Mi origen y mi destino»

“es rudo y armonioso como el viento y tiene en sus versos ese rumor multitudinario que asusta, que enardece, que hace héroes y cobardes que define hombres y sociedades. No en vano el luchador y poeta Boger, hizo brillar como dos carbones encendidos sus dos ojos tras las rejas de las cárceles; por el delito de protestar contra la incomprensión y la bestialidad del egoísmo; /…/ no en vano su cuerpo sufrió el ultraje de los sicarios; no en vano se acostó desnudo en las ortigas de la injusticia y la desigualdad humana. Del fondo sufriente, dolorido y rebelde de ese espíritu han nacido las canciones y poemas machos de su libro”

Guillermo Viscarra Fabre.1951.

“Su poesía, difundida mediante recitales y conferencias, promovieron –en los pueblos del Beni– los ideales vanguardistas en ambientes parroquiales y provincianos estancados hasta mediados del siglo pasado, en el romanticismo, el modernismo y en serviles imitaciones de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda. La publicación tardía de sus hizo que su poesía pareciera anacrónica. /…/ Incorporó a la literatura boliviana voces regionales cambas, canto a la naturaleza exuberante del trópico, exaltando la belleza de las mujeres nativas y retrato de personalidad viril del hombre de la selva y los llanos benianos”

Pedro Shimose.2011.

“Destacado narrador y poeta, es también un interesante pintor que desarrolla su obra por la doble dirección del surrealismo y el expresionismo. Colorista atractivo, describe con intenso cromatismo la naturaleza oriental”

Armando Soriano Badani.

Una Nota especial

El 9 de octubre de 1973, tras el golpe de estado de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, Luciano Durán Böger, un escritor boliviano, se encontraba detenido en el Camerín Nº3 del Estado Nacional de Santiago, en Chile, junto a otros 18 bolivianos y una cantidad mucho mayor de detenidos políticos chilenos.

Pocas horas antes, les habían comunicado que los presos bolivianos serían trasladados, es así que Luciano Durán Böger, a la puertas del destino incierto: de un «traslado» (o algo peor), pide a sus compañeros un papel para escribir tal vez sus últimas palabras. Pero a los reclusos no sólo se les priva de libertad y de comida, se les ha prohibido también el papel: el previsor aparato de represión golpista quiere evitar cualquier testimonio de lo que sucede en el Estadio Nacional, convertido en un campo de concentración para izquierdistas y disidentes del gobierno militar.
Sin embargo, la casualidad no se ha enterado -o no hace caso- de las medidas previsoras de la dictadura; otro escritor y poeta chileno Santiago Cavieres, siempre elegante al vestir según cuentan, y atrajeado a pesar de estar recluido saca de su bolsillo un pañuelo y lo ofrece a su colega de letras boliviano.
De esta manerá, surge, casi casualmente, la historia del «Pañuelo del Estadio Nacional»
Durán Böger escribiría en aquel pañuelo el poema «Adios», testimonio de la hermandad de bolivianos y chilenos a quienes les tocó sufrir la violencia política y la tortura, y que gracias a la solidaridad lograron sobrellevar aquel destino (quién proveería la pluma, queda por ahora al menos, en el misterio).
El poema, es el siguiente:

Adiós

Ya nos vamos
¿Volveremos
al punto de partida
de un 11 de septiembre? ¡No!Ya nos vamos
hermanos chilenos
que nadie
siembre alegrías
sobre la sangre caliente
de las calles de Santiago
Ya nos vamos
de aquí
de este encerrón colectivo;
dentro
de nuestro corazón boliviano
dos manos
se dan la mano
y el hambre
hecho dolor abrió una zanja profunda;
en nuestros pechos hermanos
se dan
un abrazo de adiós,
Chilenos y Bolivianos

El pañuelo fue firmado por casi un centenar de prisioneros políticos, recluidos en el Camerín Nº3 del Estadio Nacional aquel 9 de octubre de 1973, quedo en manos de Santiago Cavieres y luego, casi treinta años después, pasó en calidad de donación al Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos de Santiago de Chile, donde ahora se encuentra catalogado con el Número de Registro 00000109000001000001 bajo la siguiente descripción:

Pañuelo de tela en el que Luciano Durán, boliviano escribió un poema, alrededor del cual los 80 prisioneros del camarín número tres del Estadio Nacional, firmaron.

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