Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf /también escrito como Selma Lagerlof o Selma Lagerloef (Mårbacka, provincia de Värmland, Suecia meridional, 20 de noviembre de 1858-Mårbacka, 16 de marzo de 1940), fue una escritora sueca de fama universal y la primera mujer en obtener un Premio Nobel de Literatura (1909).
Un día de otoño de 1885, la flamante maestra de 26 años descendió del tren en la estación de Landskrona, para iniciar su nueva carrera en la escuela primaria para niñas de dicha ciudad. Atrás quedaba su querida Mårbacka y la pena de ver morir a su padre en el verano del mismo año.
Poseedora de una personalidad introvertida pero afable, no tardó en hacer su primera amiga, Anna Oom, que enseñaba en la misma escuela. También inició amistad con Elise Malmros, una empleada bancaria interesada en cuestiones sociales y feministas. A través de ella conocería la vida real de la pequeña ciudad costera: la pobreza, el alcoholismo, la discriminación hacia la mujer y la ignorancia, que dejarían huella en su futura carrera literaria. Esta amistad sería de por vida. Ella sería también el modelo para su novela La anciana Agneta.
Su vida como maestra se fue desarrollando junto a su afición literaria. Llegó a ser muy popular entre las alumnas por sus amenas y cautivantes lecciones. También empezó a escribir artículos para el periódico y la iglesia locales. La cercanía de Copenhague y su vida cultural atrajeron su interés, y las visitas fueron frecuentes, lo que le permitió hacer nuevas amistades.
En otoño de 1886 recibió una carta de Estocolmo, y según sus propias palabras: «Cuando leí un par de líneas, comenzaron mis manos a temblar y las letras a bailar ante mis ojos». La carta estaba firmada por la principal figura del movimiento [feminista] sueco, Sophie Adlersparre, y la invitaba a visitarla. Sus antiguas compañeras del Real Seminario habían enviado algunos de sus sonetos a la revista literaria femenina Dagny y habían despertado su interés en la talentosa maestra. La visita fructificó para Selma, al obtener una guía literaria y una importante amistad. La baronesa Adlersparre la convenció para que desarrollara su obra en prosa.
En 1888 recibió la triste noticia de que la propiedad Mårbacka saldría a subasta para pagar las deudas pendientes. Este fue un duro golpe para ella y para su familia, ya que se vieron forzados a dispersarse. Selma se hizo cargo de su tía paterna Lovisa y la llevó a vivir con ella a Landskrona. La joven profesora, además, se hizo el firme propósito de recuperar algún día la propiedad familiar.
También por ese tiempo, el periódico cultural Idun ofreció un premio de 500 coronas a la mejor novela. Esta cantidad, que correspondía a medio año de su salario, le interesó muchísimo y le animó a enviar cinco capítulos de su obra La saga de Gösta Berling al periódico.
Como era de esperar, ganó el concurso y lo puso en conocimiento de Sophie Adlersparre. La baronesa le respondió entusiasmada, y le consiguió además una beca para que se tomara un tiempo libre de la escuela y se dedicara a tiempo completo a terminar la obra. El libro se publicó en 1891, pero tuvo un tibio recibimiento. El extraño relato sobresalía un tanto localista.
Dos años después, su amiga Anna Oom escribiría la primera reseña de su novela La saga de Gösta Berling en el diario de Landskrona, pero no despertó mayor interés. Selma creyó entonces que su carrera literaria había terminado. Pero el reconocimiento le llegaría a través del movimiento feminista, y del otro lado del Öresund.
Dos damas danesas, Ida Falbe-Hansen, que había traducido su obra al danés, y Sophie Alberti, de la Asociación Femenina de Lectoras, ambas amigas de Selma, le aconsejaron presentar su libro al destacado crítico literario Georges Brandes. Unos días después apareció una brillante reseña en el periódico Politiken, desencadenando el anhelado interés entre los lectores de Dinamarca. Esto significó el comienzo de una nueva etapa en la vida de Selma Lagerlof. Con tristeza, decidió, en 1897, terminar su carrera en Landskrona y mudarse junto a su anciana tía Lovisa a la ciudad de Falun, donde residían su madre y su hermana Greta. En el tiempo que residió en Landskrona había escrito su primera novela, La saga de Gösta Berling, la colección de cuentos Lazos invisibles y la novela Una aventura en Vineta.
La saga de Gösta Berlingeditar
La novela de Lagerlöf, ambientada en su provincia natal de Värmland, cuenta la historia de una granja que es salvada de la ruina por un grupo de aventureros autodenominados «Los Caballeros de Ekeby» que la defienden del malvado Sintram. Entre los doce temerarios jinetes se encuentra el joven Gösta, héroe de la saga. Su atractiva personalidad encanta a todos. Gösta logra casarse con su amada, la condesa Elizabeth, a quien su marido había abandonado, y, mediante la benéfica influencia de la muchacha y su denodado esfuerzo, el caballero consigue por fin vivir en paz y armonía. La saga de Gösta y los caballeros fue llevada al cine en un filme de 1924, dirigido por Mauritz Stiller y protagonizado por Greta Garbo