La nueva jefa de la delegación del Gobierno para la mesa de diálogos con el Ejército de Liberación Nacional, ELN, Vera Grabe, es una experimentada y conocida estudiosa del conflicto y armado y la paz del país de las últimas tres décadas. Al igual que el exjefe negociador Otty Patiño, a quien llegó a reemplazar desde el lunes, Grabe fue militante de la guerrilla del M-19, un grupo al que también perteneció el hoy presidente Gustavo Petro. Tras firmar la paz, Grabe se unió al mundo de la política y en 1991 resultó electa como la primera mujer desmovilizada en llegar al Congreso de la República. Fue también agregada de los Derechos Humanos en la Embajada de Colombia en España y llegó a ser candidata a la vicepresidencia del país en 2002, cuando llegó como fórmula de Luis Eduardo Garzón. Sobre su vida personal, se sabe que Vera Grabe Loewenherz es hija de migrantes alemanes, pero nació en Bogotá en un hogar de clase media de la capital. Es magíster en Historia de la Universidad de los Andes y Ph. D en Paz, Democracia y Conflicto de la Universidad de Granada, en España. Además de participar ella misma en un proceso de paz como firmante y coordinadora, mientras estuvo en el M-19, Grabe también hizo parte de la Comisión Asesora que ayudó al Gobierno de Juan Manuel Santos a lograr la paz con la extinta guerrilla de las Farc. Para empezar, la mera presencia de Vera Grabe suaviza un poco las cosas con esa curtida guerrilla que ha demostrado ser el grupo armado más difícil a la hora de negociar. La llega de la antropóloga se entiende también como un “guiño” del Gobierno a las reiteradas peticiones de la guerrilla de nombrar más mujeres con verdadero poder de mando y decisión.
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