Fernando Macarro Castillo

Fernando Macarro Castillo

«Imagen cortesia de elplural.com»

Fernando Macarro Castillo, conocido por el seudónimo Marcos Ana

Originario de San Vicente, Alconada, nació el 20 de enero de 1920 y fue un poeta español considerado como el preso político del régimen franquista que más tiempo pasó en prisión.
Fue encarcelado con diecinueve años de edad en 1939, acusado de la comisión de tres asesinatos en primer grado, e inicialmente condenado a pena de muerte, si bien el régimen franquista conmutó ésta sentencia por una condena de treinta años de prisión.

En la cárcel conoció a periodistas como Eduardo de Guzmán, director del periódico anarquista Castilla Libre, Manuel Navarro Ballesteros, director de Mundo Obrero o Javier Bueno, director de la Asociación de la Prensa de Madrid; escritores como Antonio Buero Vallejo, u Hoyos Vinent, y pintores como Ambrosio Ortega. Durante su tiempo en prisión sufrió palizas y reiterados periodos de incomunicación. Su afición a la lectura se inició con antiguos libros que circulaban por el penal de obras autorizadas de clásicos españoles: Quevedo, Lope de Vega, Calderón. Pudo tener acceso a El Quijote a pesar de no estar permitida su lectura y, más tarde, a las obras prohibidas de Rafael Alberti, Miguel Hernández o Federico García Lorca gracias a la introducción clandestina de libros cuando se relajaron las medidas contra los presos políticos a partir de 1950.

A mediados de esa década fue cuando comenzó a escribir sus primeros poemas bajo el seudónimo de Marcos Ana (formado con los nombres de sus padres) que, escondidos, consiguieron salir al exterior y conocerse por muchos opositores a la dictadura. Su poesía animaba a combatir la dictadura con la palabra y hacía un llamamiento a la liberación de los presos políticos. Sus poemas contribuyeron a hacerle conocido fuera de España y a desencadenar una campaña internacional por su liberación, en la que destacaron Rafael Alberti y Pablo Neruda, que consiguió su liberación el 17 de noviembre de 1961. El Gobierno había promulgado un decreto según el cual las personas que llevaran más de veinte años ininterrumpidos en prisión serían excarceladas. Marcos Ana fue el único preso afectado por esta medida de gracia. Al producirse su liberación, sin embargo, y ante la repercusión internacional que había tenido la salida de Marcos Ana de la cárcel, el Ministerio de Información y Turismo, dirigido por Manuel Fraga, publicó un folleto titulado Marcos Ana, asesino, en el que reiteraban las acusaciones contra Ana que le habían supuesto su condena a muerte. Según Marcos Ana, «si eso hubiera sido cierto, me hubieran fusilado muchos años atrás». Refiriéndose a otro folleto editado en la época por el mismo ministerio, que tacha de libelo, señala que «esa política de descrédito era la respuesta franquista al daño que les hacía mi testimonio sobre las cárceles y los derechos humanos en España». El folleto era distribuido por las embajadas españolas en los países que visitaba Marcos Ana.

A principios de ese año, el PCE había hecho gestiones con Fidel Castro para que este tratase de conseguir de Franco la libertad del dirigente comunista Simón Sánchez Montero, el socialista Antonio Amat, el dirigente del Frente de Liberación Popular Julio Cerón Ayuso y del propio Marcos Ana a cambio de la de cuatro sacerdotes españoles que habían sido detenidos por el nuevo régimen castrista. Las gestiones no fructificaron.

Fue liberado en 1961, tras pasar 23 años en prisión, gracias a la presión exterior de la recién fundada organización Amnistía Internacional.

Marchó al exilio en Francia, donde el Partido Comunista le invitó a establecer un servicio en París destinado a la propaganda[cita requerida] antifranquista y al apoyo de los presos políticos españoles con la ayuda de personalidades del mundo de la cultura francesa y españoles exiliados: el Centro de Información y Solidaridad con España (CISE) con Pablo Picasso de de presidente de honor, dirigido por Marcos Ana. En él participaban también Yves Montand, Michel Piccoli, Jean Paul Sartre o Jean Cassou. Desde ese puesto recorrió Europa y Sudamérica, pronunciando conferencias y organizando campañas de apoyo a los exiliados y opositores al franquismo. También fue miembro del comité central del PCE. En Chile conoció a Pablo Neruda, al que le uniría una gran amistad. En este puesto fue uno de los organizadores de las movilizaciones internacionales en contra del gobierno franquista a cuenta del fusilamiento de Julián Grimau el 20 de abril de 1963. La noche antes del fusilamiento, Ana hizo un último e infructuoso llamamiento a la clemencia desde Radio París.

En París conoció a Vida Sender, hija de exiliados anarquistas españoles, con quien tuvo un hijo, Marquitos, en 1963. Vida aportaba a la relación dos hijos de un matrimonio anterior. Posteriormente se separaron

Su poesía ha sido calificada de «poesía de trinchera» y ha sido atribuida a «la fuerza de la convicción, la sentida sinceridad poética, la angustia, el miedo del hombre en el presidio». Su obra poética completa no se ha publicado, si bien se han recopilado en Venezuela. En 2007 publicó un libro de memorias, Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida, prologado por José Saramago, y centrado en su estancia en la cárcel y en su actividad política fuera de ella hasta la Transición. Está traducido al portugués y al italiano. Fue la publicación de este libro de memorias la que le supuso su actual notoriedad a Marcos Ana.

El poeta Marcos Ana murió el 24 de noviembre de 2016 en Madrid, a los 96 años de edad, tras haber sido ingresado de gravedad en el hospital Gregorio Marañón de Madrid a causa de una serie de complicaciones

Fue liberado en 1961, tras pasar 23 años en prisión, gracias a la presión exterior de la recién fundada organización Amnistía Internacional.

Mi pecado es terrible;
quise llenar de estrellas
el corazón del hombre.
Por eso aquí entre rejas,
en diecinueve inviernos
perdí mis primaveras.
Preso desde mi infancia
y a muerte mi condena,
mis ojos van secando
su luz contra las piedras.
Mas no hay sombra de arcángel
vengador en mis venas:
España es sólo el grito
de mi dolor que sueña…
Marcos Ana

«Mi vida,
os la puedo contar en dos palabras:
Un patio
y un trocito de cielo
por donde a veces pasan
una nube perdida
y algún pájaro huyendo de sus alas».

Marcos Ana

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