Adoptados ilegalmente durante la dictadura de Chile, ahora se reúnen con sus familias biológicas
En Santiago, Romina Cortés junto a sus familiares esperaban con impaciencia en el aeropuerto de la capital chilena la llegada de su nueva hermana, María, después de enterarse de su existencia hace pocos meses.
Cuando finalmente María Hastings bajó del avión desde Tampa, Florida, se abrazó con su madre y otros familiares en un encuentro emocional que trascendió fronteras.
María forma parte de miles de chilenos afectados por adopciones irregulares realizadas durante la dictadura de Augusto Pinochet. El tráfico y adopciones ilegales de niños en Chile, a menudo involucraban a mujeres en situaciones vulnerables, como adolescentes pobres y de origen indígena, a quienes se les forzaba a donar a sus hijos.
El caso de María es uno de los tantos que ha salido a la luz gracias a la labor de organizaciones sociales, como Connecting Roots, que reúnen a niños traficados ilegalmente en el país.
María viajó a Chile luego de descubrir su historia y su familia biológica a través de la organización. Ahora busca sumergirse en la cultura chilena y reconectar con su familia de origen, con quien planea establecer una relación estrecha.
Connecting Roots, fundada por dos bomberos que comparten la experiencia de ser adoptados, ha facilitado la reconexión de 36 familias hasta la fecha. El reencuentro con la familia biológica representa una experiencia emocionante para todas las partes involucradas, principalmente para los adoptados que buscan su identidad perdida y para las familias que desconocían su paradero.
