Amnistía denuncia que niñas que lograron huir de Boko Haram están «abandonadas a su suerte» por el Gobierno de Nigeria

La ONG considera «inaceptable» que las autoridades proporcionen apoyo para que «puedan reconstruir sus vidas en condiciones de seguridad».

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) – La organización no gubernamental Amnistía Internacional ha alertado este martes que las niñas y jóvenes nigerianas que lograron escapar del cautiverio a manos del grupo terrorista Boko Haram están «abandonadas a su suerte» por las autoridades de Nigeria, subrayando que estas continúan incapaces de garantizar que puedan «reconstruir sus vidas».

La ONG recordó que hace un año publicó un informe que documentaba cómo estas niñas y jóvenes solicitaban ayuda para superar su experiencia traumática y reintegrarse en la sociedad. Tras conversaciones con ellas, Amnistía señaló que el Gobierno sigue sin ofrecer los servicios adecuados para su recuperación y autosuficiencia.

«Un año después, es inaceptable que las autoridades nigerianas no se ocupen de que estas niñas y jóvenes puedan reconstruir sus vidas en condiciones de seguridad», afirmó Isa Sanusi, director de Amnistía Internacional en Nigeria. «Cuando una niña o joven escapa de Boko Haram, debería comenzar su reintegración a la sociedad, pero muchas nos han dicho que siguen abandonadas y luchando por sobrevivir», añadió.

Las víctimas de abusos por parte de Boko Haram, que incluyen matrimonios forzados y tráfico de personas, aún no han sido identificadas ni reciben la ayuda necesaria. «Una abrumadora mayoría de las niñas sobrevivientes sigue siendo invisible para las autoridades gubernamentales», explicó Sanusi, quien instó al presidente nigeriano, Bola Tinubu, a «tomar medidas urgentes para apoyar a las supervivientes de Boko Haram».

La ONG subrayó que «estas niñas y jóvenes deben ser empoderadas y recibir de inmediato atención médica, educación y ayudas para su subsistencia». En febrero, la organización entrevistó a siete supervivientes que habían sido forzadas a casarse con miembros de Boko Haram y que habían logrado escapar.

Siete de las entrevistadas tenían entre 16 y 17 años, mientras que una era una mujer de 22 años que había sido obligada a casarse con un integrante de Boko Haram cuando era niña. A ninguna de ellas se les ofrecieron servicios de reintegración ni se les informó sobre la disponibilidad de atención psicológica, formación vocacional u otros apoyos.

Amnistía Internacional mencionó que, en siete de estos casos, las niñas no fueron entregadas a las autoridades civiles para recibir la atención adecuada, a pesar de que existe un protocolo de transferencia firmado en 2022 entre el Gobierno de Nigeria y Naciones Unidas.

Además, la ONG argumentó que, según la Convención sobre los Derechos del Niño, Nigeria debe adoptar «todas las medidas apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social» de los niños y niñas víctimas de conflictos armados. La Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño y el Protocolo de Maputo también obligan a Nigeria a brindar protección especial a niñas y mujeres contra matrimonios precoces y forzados.

**RELATOS DE VARIAS SUPERVIVIENTES**

Tres de las víctimas entrevistadas —dos de ellas de 17 años y una de 13— relataron que, tras escapar de Boko Haram en diciembre de 2024, ni funcionarios de seguridad ni del gobierno local de Banki, en el estado de Borno, habían contactado con ellas para abordar su situación.

L.C., de 17 años, quien fue obligada a casarse a los siete u ocho años, volvió a ser víctima de matrimonio forzado cuando su esposo, miembro de Boko Haram, fue asesinado. «El Gobierno no me ha dado nada», expresó esta adolescente, cuyos dos hijos murieron de hambre en la selva hace tres años.

A.N., también víctima de matrimonio forzado, intentó escapar en dos ocasiones. «Estuvimos huyendo dos noches, pero nos atraparon y nos obligaron a volver», relató, añadiendo que fueron azotadas por hacer algo considerado incorrecto. «No hemos recibido ayuda para conseguir un techo y comida», solicitó.

Por su parte, G.P., de 13 años de Mafa, fue obligada a casarse con un miembro de Boko Haram tras la muerte de su padre. Logró escapar y fue llevada a un campo donde se reunió con su madre. «No hemos recibido ayuda desde que salimos de la selva. Vamos a la selva, conseguimos leña y la vendemos», indicó.

N.B., de 12 años, también víctima de un matrimonio forzoso, relató que, tras escapar, fue llevada a prisión, donde no se le informó sobre posibles servicios especiales de apoyo.

S.C., de 16 años, contó que soldados la ayudaron a escapar de territorio controlado por Boko Haram y a reunirse con su familia. «Me llevaron a Mafa y buscaron a mis padres. Así fue como los localizaron», explicó.

Amnistía Internacional recordó que el conflicto entre el Ejército y Boko Haram ha dejado millones de damnificados desde su inicio hace más de una década, y todas las partes involucradas han cometido crímenes de guerra y violaciones de Derechos Humanos, afectando de manera particular a mujeres, niños y personas mayores.

Boko Haram ha intensificado los ataques y secuestros en el noreste de Nigeria en los últimos meses, lo que ha llevado a un nuevo desplazamiento de personas que habían regresado a zonas recuperadas. La ONG presentó en diciembre de 2024 una denuncia ante la Sala de Cuestiones Preliminares del Tribunal Penal Internacional (TPI) en nombre de varias redes de víctimas, solicitando que se acabe con los retrasos en las investigaciones sobre crímenes de guerra y contra la humanidad en Nigeria.

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