Lo que comenzó como un gesto de amor se ha transformado en un paisaje extraordinario de 25 hectáreas que, con el paso del tiempo, sigue siendo un símbolo de amor, memoria y perseverancia. En la vasta Pampa argentina, rodeada de campos de trigo y soja, miles de copas de árboles configuran la silueta de una guitarra, una imagen que solo se puede apreciar desde el aire.
Esta obra es un tributo de un agricultor a su esposa fallecida, quien compartía una profunda pasión por la música y la naturaleza. La propiedad, conocida como «La Guitarra de Árboles», se ubica en el sur de la provincia de Córdoba, en General Levalle. Aunque los protagonistas de esta historia ya no están, sus cuatro hijos se encargan de cuidar y mantener la guitarra de árboles que su madre había soñado.
Graciela Yraizoz, quien falleció a los 25 años debido a un aneurisma en 1977, compartió con su esposo, Pedro Ureta, su deseo de transformar su granja en un espacio paisajístico. En el momento de su muerte, estaba esperando a su quinto hijo, quien también perdió la vida en el mismo trágico suceso. En homenaje a su esposa, Ureta dedicó cinco años a plantar alrededor de 7,000 árboles en un esfuerzo personal por realizar el sueño que ella no pudo cumplir.
Al no encontrar paisajistas profesionales dispuestos a llevar a cabo el proyecto, Ureta decidió hacerlo él mismo, junto a sus hijos. Tras varios intentos, la forma de la guitarra finalmente comenzó a tomar vida. Casi cinco décadas después de la muerte de Graciela, los árboles han alcanzado su madurez, mostrando su esplendor en una figura que se extiende por 1,100 metros. La guitarra combina cipreses de California y eucaliptos azules que forman las cuerdas, mientras que los cipreses dorados delinean el puente.
El mástil de la guitarra se asienta junto a un camino rural que invita a los visitantes a explorar este monumento verde, aunque su forma completa solo es visible desde el aire. Ureta falleció en 2019 a los 79 años, y nunca pudo ver su obra maestra desde un avión, ya que padecía de miedo a volar.
Ignacio Ureta, uno de los hijos de la pareja, escribió en su blog sobre la belleza del paisaje después de la lluvia, destacando la diversidad de verdes que presentan los cipreses. La NASA ha capturado imágenes de esta singular figura en varias ocasiones, que puede ser vista en Google Earth en las coordenadas 33°52’04.3″ S 63°59’16.9″ O.
