Un jurado en Los Ángeles ha comenzado a escuchar las acusaciones contra las grandes empresas tecnológicas Meta y Google, en el marco de un caso presentado por una joven que sostiene que Instagram y YouTube han afectado negativamente su salud mental debido a sus diseños adictivos. El veredicto podría establecer un importante precedente legal sobre la responsabilidad civil de las redes sociales, un área en la que, hasta ahora, han gozado de cierta inmunidad. Se prevé que este caso sea el primero de muchos otros en los próximos meses.
La demandante, una californiana de 20 años conocida como K. G. M., ha interpuesto la demanda en contra de Meta, la empresa matriz de Instagram, y Google, propietario de YouTube. Desde los seis años, la joven comenzó a usar YouTube y abrió su cuenta de Instagram a los 11, añadiendo luego Snapchat y TikTok en su adolescencia. Los documentos judiciales indican que K. G. M. se volvió adicta a las redes sociales en su infancia, lo que resultó en problemas de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad, problemas de autoestima y pensamientos suicidas.
El abogado de K. G. M., Mark Lanier, ha afirmado que presentará pruebas que demuestran que las características de diseño de Instagram y YouTube están diseñadas específicamente para mantener a los usuarios jóvenes enganchados. «Su obsesión con estas plataformas ha deteriorado su salud mental y ha desviado su desarrollo normal», subraya Lanier.
Se anticipa que Mark Zuckerberg, CEO de Meta, testifique en el juicio, al igual que Adam Mosseri, director ejecutivo de Instagram, en los próximos días. Este juicio, que se lleva a cabo en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles, representa la primera vez que estas empresas deben responder ante un jurado en Estados Unidos por sus acciones en relación con la salud de los menores.
El proceso está programado para durar al menos seis semanas. K. G. M. también había demandado a Snapchat y TikTok, pero ambas compañías llegaron a un acuerdo extrajudicial antes del juicio. El abogado de K. G. M. presentó un correo electrónico interno de Zuckerberg que supuestamente instaba a su equipo a revertir la desconexión de los usuarios más jóvenes en Instagram. Además, el modelo de negocio de Meta y Google, que se basa principalmente en la publicidad, depende del tiempo que los usuarios pasan en sus plataformas.
Un estudio de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard reveló que Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, X (anteriormente conocido como Twitter) y YouTube generaron casi 11,000 millones de dólares en ingresos publicitarios de usuarios menores de 18 años en 2022. «Lo que venden a los anunciantes no es un producto, sino acceso a K. G. M.», explica Lanier.
A pesar de la naturaleza del caso, las alegaciones no se centrarán en el contenido perjudicial o manipulador que estas plataformas pueden albergar, ya que la legislación estadounidense, especialmente el Artículo 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, les otorga en gran medida inmunidad por el contenido publicado por terceros. En su lugar, los demandantes están atacando el diseño de las plataformas en sí, argumentando que el algoritmo y las funciones que fomentan la visualización compulsiva son negligentes y dañinas, similar a lo que se alegó contra la industria del tabaco en décadas pasadas.
En otro ámbito, este lunes también ha comenzado un juicio en Nuevo México contra Meta, centrado en los peligros de la explotación sexual infantil en las redes sociales. Este proceso está vinculado a las supuestas omisiones de la compañía acerca de los riesgos que sus algoritmos pueden representar para los usuarios jóvenes, así como la creación de un «riesgo social» al permitir interacciones entre menores y depredadores sexuales. La fiscalía estatal argumenta que la empresa conocía los riesgos potenciales y no informó adecuadamente a los consumidores, lo que podría resultar en sanciones por violar las leyes de protección al consumidor.
