El tiroteo ocurrido este lunes por la tarde frente a una funeraria en la Avenida 2, entre las calles 11 y 12 de Cúcuta, Norte de Santander, dejó como resultado un exmiembro de la Policía fallecido y un mayor retirado del Ejército gravemente herido. La Policía Metropolitana de Cúcuta informó que un individuo armado en motocicleta disparó contra un grupo de personas que se encontraban en las afueras del local. El teniente coronel Leonardo Cárdenas, quien dirige las operaciones, señaló que ambas víctimas fueron trasladadas a un centro asistencial, donde se confirmó el deceso de una de ellas.
La víctima fatal fue identificada como Espíritu Daniel Buendía Pérez, un exintendente de la Policía Nacional que se encontraba en el velorio de su padre. Por otro lado, el mayor en retiro del Ejército, Daladier Rivera Jácome, resultó herido y se encuentra en condición estable tras ser sometido a una cirugía.
Este caso adquiere una particular relevancia debido a la figura del mayor Rivera Jácome, quien es considerado un testigo clave en las investigaciones sobre los “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales que están siendo revisadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Según Wilfredo Cañizares Arévalo, director de la ONG Fundación Progresar, el oficial retirado había proporcionado información vital en al menos 40 casos relacionados con asesinatos de civiles y desapariciones forzadas.
Organizaciones de derechos humanos han demandado una investigación exhaustiva sobre el ataque, sugiriendo que podría haberse tratado de un intento de silenciar al mayor Rivera en los procesos judiciales que se encuentran en curso. Las autoridades han comenzado a recolectar pruebas para identificar a los responsables y esclarecer los motivos detrás del atentado, mientras la preocupación por la seguridad de quienes colaboran con la justicia transicional en Colombia continúa en aumento.
