Birmania ha informado este viernes sobre la liberación de Win Myint, el expresidente que fue destituido tras el golpe militar de 2021, como parte de una amnistía que beneficiará a alrededor de 4.500 reclusos. Esta decisión se produce mientras el partido de Win Myint intenta localizar a Aung San Suu Kyi, la exlíder democrática de facto que también se encuentra detenida. Fuentes cercanas a la ganadora del Premio Nobel de la Paz han indicado que su paradero sigue siendo incierto.
La confirmación de la liberación de Win Myint llegó a través de medios controlados por el Ejército, que hasta el momento no han proporcionado información sobre el estado de Suu Kyi. Esta última ha estado encarcelada desde el golpe y se han difundido rumores, aunque no confirmados, sobre su posible traslado a un arresto domiciliario. Un portavoz de la Liga Nacional para la Democracia (NLD), el partido de Suu Kyi, comentó a EFE que todavía no se tiene conocimiento sobre su situación actual, y que algunos miembros de su círculo cercano se están dirigiendo a su residencia en Rangún en anticipación a un posible cambio en su situación.
El abogado de Suu Kyi, U Min Sein, también se pronunció, indicando que la situación de la exlíder es un “secreto del Gobierno” y que su información proviene únicamente de los medios vinculados al Ejército. Tanto Suu Kyi como Win Myint fueron arrestados tras el golpe del 1 de febrero de 2021, que puso fin a una década de transición hacia la democracia. Los militares justificaron su acción alegando un fraude electoral en las elecciones de noviembre de 2020, donde la NLD obtuvo una victoria avalada por observadores internacionales.
Suu Kyi está cumpliendo una condena de 27 años, reducida de una pena original de 33 años, por diversos cargos que ella niega, incluyendo violaciones a la ley de secretos oficiales y fraude electoral. Win Myint, por su parte, enfrentaba una condena de 12 años. La amnistía que incluye su liberación fue anunciada por el general golpista Min Aung Hlaing, quien también juró el cargo como presidente del país en una ceremonia que disolvió la junta militar. Este acto sigue a unas elecciones organizadas por la cúpula militar en un contexto de represión y sin oposición representativa. La amnistía es una práctica común en Birmania tras la celebración del Año Nuevo birmano, pero este año se produce en medio de una supuesta transición política del régimen militar.
