El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, afirmó que «no hay línea roja que no hayan cruzado», refiriéndose al ataque a las instalaciones nucleares iraníes, que calificó de «la más peligrosa» hasta la fecha. Araqchi expresó su preocupación tras el ataque estadounidense, destacando: «Cruzaron una línea roja muy grande al atacar las instalaciones nucleares».
En una declaración realizada en Estambul, el ministro comentó que, aunque no tenía información precisa sobre los daños, consideraba que eso era irrelevante, ya que el ataque representaba un «grave delito». Afirmó que, con esta acción, Estados Unidos había comprometido gravemente la paz y la seguridad internacionales, y prometió que Irán se defendería «por todos los medios necesarios» contra la agresión militar.
Araqchi también anunció su próxima reunión con el presidente ruso Vladimir Putin en Moscú. «Viajo a Moscú esta tarde y tendré consultas serias con el presidente ruso mañana», dijo, al margen de una cumbre de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) en Estambul.
Tras los ataques, el presidente Trump declaró que Irán debía aceptar poner fin a la guerra. Sin embargo, Araqchi desestimó cualquier intento de volver a la mesa de negociaciones, calificándolo de «irrelevante». Recordó que fue Estados Unidos el que traicionó el proceso diplomático al respaldar una guerra ilegal contra Irán por parte de Israel.
Por su parte, Turquía, anfitrión de la cumbre de la OCI, advirtió que existe el riesgo de que el conflicto entre Irán e Israel escale a un nivel global, con consecuencias «catastróficas». En un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores turco expresó su preocupación: «No queremos que este escenario catastrófico se haga realidad».
