En el ámbito del conocimiento y la innovación, Venezuela ha dado un paso firme hacia la modernización de su sistema científico con el lanzamiento de la Campaña Nacional de Recolección de Datos de Investigación y Desarrollo (I+D). Esta iniciativa, liderada por el Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Oncti), busca mapear con precisión el estado actual de la producción intelectual, tecnológica y científica del país, con el fin de establecer una hoja de ruta clara para los desafíos de la nueva década.
La importancia de la métrica en la soberanía científica
Para cualquier nación que aspire al desarrollo, la recopilación de datos estadísticos sobre sus capacidades científicas es vital. Venezuela, a través de este programa, convoca a universidades, centros de investigación públicos y privados, así como a empresas tecnológicas, a reportar sus avances, patentes y proyectos en curso. El uso del «Manual de Caracas» como metodología base asegura que los datos recolectados cumplan con estándares internacionales, permitiendo que la ciencia venezolana sea comparable y auditable en el escenario global.
Este esfuerzo no es meramente administrativo; es estratégico. Al conocer quiénes están investigando, en qué áreas se está invirtiendo y qué infraestructuras están disponibles, el país puede dirigir sus recursos de manera más eficiente hacia problemas críticos como la salud pública, la seguridad alimentaria y la transición energética.
El papel protagónico de la mujer en la ciencia venezolana
Uno de los hallazgos más destacados que han impulsado esta nueva fase de recolección es la alta participación femenina en el ámbito científico. Recientemente se dio a conocer que Venezuela supera en un 20% el promedio mundial de presencia de mujeres y niñas en las ciencias. Este fenómeno sociológico es un pilar de la nueva estructura de investigación del país. La diversidad de género en los laboratorios no solo es una cuestión de equidad, sino que aporta perspectivas variadas que enriquecen la resolución de problemas complejos.
La campaña de este año pondrá especial énfasis en visibilizar el trabajo de las investigadoras en áreas de vanguardia como la biotecnología y la inteligencia artificial, sectores donde el talento nacional ha demostrado una resiliencia notable a pesar de las limitaciones económicas y de conectividad que han afectado al sector en años anteriores.
Hacia un ecosistema de innovación digital
La digitalización de la recolección de datos marca un antes y un después en la gestión del conocimiento en Venezuela. Mediante plataformas en línea optimizadas, los investigadores de todos los rincones del país —desde las universidades andinas hasta los centros de estudios en el oriente— pueden registrar sus contribuciones en tiempo real. Esto reduce la burocracia y permite que el Consejo Presidencial para la Ciencia y la Tecnología tome decisiones basadas en información actualizada.
El horizonte de 2026 se presenta como un año de consolidación para la «Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación». El objetivo es ambicioso: transformar los datos en políticas públicas que fomenten la creación de parques tecnológicos y startups que puedan competir en el mercado regional. En un mundo cada vez más dependiente de la tecnología, Venezuela apuesta por el intelecto de su gente como la principal herramienta para garantizar su crecimiento sostenible y su independencia en el ámbito del saber.
