Mientras el país lidia con emergencias climáticas, los mercados financieros colombianos presentan un comportamiento que ha sorprendido a propios y extraños a inicios de este 2026. Este viernes 13 de febrero, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó en los $3.665,78, consolidando una tendencia a la baja que ha llevado a la divisa estadounidense a niveles que no se veían hace años. Este fortalecimiento del peso colombiano, aunque es una victoria aparente frente a la inflación, está empezando a generar grietas en otros sectores vitales de la economía nacional, especialmente en el sector exportador.
Las fuerzas detrás de la revaluación del peso
Analistas financieros sugieren que la caída del dólar en Colombia obedece a una combinación de factores internos y externos. En el plano internacional, la estabilización de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y una renovada confianza en las economías emergentes han debilitado globalmente al dólar. Internamente, el aumento en los precios del café colombiano y la resiliencia en los ingresos por remesas —que han alcanzado cifras récord en el último semestre— han inundado el mercado local de divisas, presionando el precio hacia abajo.
Sin embargo, esta «abundancia» de dólares es un arma de doble filo. Para el ciudadano de a pie, un dólar barato significa productos importados más económicos y una presión a la baja en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que inició el año en un 5,35%. Sectores como la tecnología, los vehículos y los insumos agrícolas se benefician directamente, permitiendo que la clase media recupere poder adquisitivo tras los años de alta inflación post-pandemia. Pero en las oficinas de los gremios exportadores, el ambiente es de profunda preocupación.
El dilema de los exportadores y el sector agroindustrial
Para los exportadores de flores, banano y café, así como para la industria manufacturera que compite en el exterior, un peso fuerte es sinónimo de pérdida de competitividad. Al recibir menos pesos por cada dólar vendido, los márgenes de rentabilidad se reducen drásticamente, poniendo en riesgo miles de empleos rurales. El sector cacaotero, que había mostrado un crecimiento exponencial en 2025, ha emitido alertas sobre la dificultad de mantener los precios de sustentación al productor si el dólar se mantiene por debajo de la barrera de los $3.700.
Incluso el departamento de Cundinamarca, que recientemente fue destacado como el tercer mayor exportador de Colombia gracias a su diversa oferta agroindustrial, enfrenta ahora el reto de mantener su ritmo de crecimiento del 3% anual. El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Comercio, ha comenzado a entregar Certificados de Reembolso Tributario (CERT) por valor de 29 mil millones de pesos para compensar parcialmente a los exportadores, pero muchos expertos consideran que estas medidas son «paños de agua tibia» frente a una revaluación estructural.
Perspectivas económicas y el papel del Banco de la República
El Banco de la República se encuentra en una posición delicada. La junta directiva debe decidir si interviene en el mercado cambiario comprando dólares para frenar la caída o si permite que el mercado siga su curso para terminar de domar la inflación. Un elemento adicional en esta ecuación es el anuncio del Gobierno sobre la incorporación de energías limpias a la matriz nacional, lo que generaría ahorros tarifarios por 7 billones de pesos, inyectando aún más optimismo (y valor) a la moneda local.
El mercado inmobiliario es uno de los pocos que celebra esta coyuntura sin reservas. La combinación de un dólar bajo y la expectativa de que el Banco Central reduzca las tasas de interés en su próxima reunión, ha reactivado la compra de vivienda nueva. Las constructoras reportan un aumento en la preventa de proyectos, jalonando un sector que es intensivo en mano de obra. Así, Colombia cierra esta semana de febrero con una economía que se mueve entre la bonanza de los compradores y la angustia de quienes producen para el mundo, en un equilibrio macroeconómico que sigue siendo tan dinámico como impredecible.
