Esta decisión ha sido objeto de debate durante muchos años en Colombia, generando controversia y oposición en Puerto Triunfo, donde se ubica la hacienda que perteneció al narcotraficante Pablo Escobar y que atrae a miles de turistas interesados en los hipopótamos.
El lunes 13 de abril, el gobierno colombiano aprobó un plan para llevar a cabo la eutanasia de 80 hipopótamos, con el objetivo de controlar la población de estos animales, que fueron traídos a Colombia por Escobar en la década de 1980. La ministra de Ambiente, Irene Vélez, advirtió que, de no tomar medidas, el país podría enfrentar una sobrepoblación de hasta 500 hipopótamos para el año 2030. Estos animales son considerados una especie exótica invasora en Colombia y no tienen depredadores naturales, lo que ha llevado a un aumento significativo en su número. Además, su dispersión por el territorio nacional ha generado preocupación entre las autoridades sobre su posible expansión.
El plan de control tiene un costo estimado de 1.7 millones de dólares y se implementará a mediados de año, coincidiendo con la toma de posesión del nuevo presidente el 7 de agosto. Se contemplan dos métodos de eutanasia: uno que implica una inyección para inmovilizar al animal antes de administrarle un fármaco letal, y otro que consiste en disparar al hipopótamo con un rifle en la cabeza para minimizar su sufrimiento. En cuanto a la disposición de los cuerpos, se prevé la creación de fosas de cuatro metros de profundidad para enterrarlos o la opción de cremación.
Desde 2023, se han evaluado otras alternativas, como el traslado de los hipopótamos a santuarios o zoológicos en otros países, pero las autoridades han reportado que esta opción no ha recibido respuestas favorables. También se ha considerado la posibilidad de realizar esterilizaciones, pero este procedimiento resulta extremadamente costoso, con un costo de 9,800 dólares por hipopótamo, además de los riesgos asociados a la anestesia.
