En un golpe para el sector progresista del Congreso, la Comisión Cuarta del Senado de la República rechazó, sin previo debate, la ponencia alternativa de reforma laboral presentada por la senadora Aída Avella del Pacto Histórico. La iniciativa obtuvo 12 votos en contra y solo uno a favor, el de la misma Avella.
Esta propuesta, que constaba de 64 artículos, buscaba implementar una serie de reformas para mejorar las condiciones laborales en Colombia, enfocándose especialmente en trabajadores rurales, empleados públicos y pequeños empresarios. Uno de los puntos más destacados era la restitución del horario de trabajo nocturno entre las 6:00 p.m. y las 6:00 a.m., una medida que había sido eliminada con la Ley 789 de 2002. «Estamos hablando de más de 21 millones de trabajadores que viven en la pobreza», enfatizó la senadora durante su intervención.
Otra medida importante era el aumento del recargo por trabajo dominical y festivo al 100%, además de la formalización del empleo rural y la limitación del uso de contratos por prestación de servicios. Avella subrayó que “no estamos pidiendo nada nuevo, estamos recuperando lo que ya nos habían quitado”. La propuesta también incluía artículos para promover la equidad de género, como la reincorporación de la licencia de paternidad, garantías mínimas para aprendices y la formalización del trabajo agropecuario, que impacta a más de tres millones de campesinos. La senadora citó al PNUD para señalar que la desigualdad estructural en el país está frenando el crecimiento económico.
Una de las diferencias más notorias respecto a otras propuestas fue la posición sobre las pymes. Mientras que la ponencia de Avella proponía que todas las empresas comenzaran el recargo nocturno a las 6 p.m., la senadora Angélica Lozano sugirió un esquema escalonado: iniciando a las 9:00 p.m. para las grandes empresas y condiciones especiales para las pymes. Este cambio fue uno de los factores que marcó la diferencia entre ambas visiones y, según algunos analistas, influyó en el resultado de la votación.
A pesar de su rechazo, la ponencia de Avella se destacó como una de las pocas que incorporó el “78% de las propuestas ciudadanas”, según datos del Ministerio del Trabajo. Finalmente, la senadora concluyó su intervención manifestando que seguirá defendiendo los derechos laborales desde el Congreso, afirmando que “se han ignorado el mandato popular que nos eligió en las urnas y los derechos de los trabajadores y trabajadoras”.
