Corea cumple 75 años del inicio de su gran guerra con una nación dividida y un conflicto por resolver

### Crece el debate sobre el desarrollo de armas nucleares en Corea del Sur ante los mensajes dispares de Trump

**Kim Jong Un mantiene su estrategia y busca presionar a las partes para obtener concesiones**

Corea del Norte y Corea del Sur conmemoran este miércoles 75 años desde el inicio de su guerra inacabada, un conflicto que ha dividido la península y que sigue sin resolverse. A pesar de los esfuerzos por alcanzar un tratado de paz, la situación permanece tensa.

Con un alto el fuego establecido por el armisticio de 1953, ambas Coreas han estado en una tregua técnica que ha durado más de siete décadas, marcada por acusaciones y tensiones fluctuantes en función de los cambios geopolíticos.

La división de la península se remonta a 1945, cuando Estados Unidos y la antigua Unión Soviética utilizaron el paralelo 38 como línea divisoria. Solo cinco años después, la invasión de Corea del Sur por las tropas norcoreanas dio inicio a un conflicto bélico que involucró a numerosas naciones y que resultó en el despliegue de casi dos millones de soldados.

Las negociaciones de paz iniciadas tres años después culminaron en un armisticio que reafirmó el paralelo 38 como frontera ‘de facto’. Sin embargo, no fue hasta 2018 que se vislumbró la posibilidad de un tratado de paz, con Kim Jong Un y el presidente surcoreano Moon Jae In discutiendo la desnuclearización de la península.

**Desconfianza y diferencias ideológicas**

Pese a estos intentos de acercamiento, las diferencias ideológicas y políticas persisten, junto con una desconfianza arraigada. La zona desmilitarizada que separa ambos países sigue siendo una de las fronteras más militarizadas del mundo, y cualquier incidente puede aumentar las tensiones y el temor a un nuevo conflicto.

La oficina de enlace establecida en 2018 para facilitar la comunicación fue cerrada en 2020 tras las quejas de Corea del Norte sobre las provocaciones del Sur. La cumbre de Hanói en 2019, que no logró un acuerdo entre Kim y Trump, marcó un retroceso significativo en el diálogo.

**Un nuevo acercamiento**

Con el regreso de Trump a la Casa Blanca y la llegada de Lee Jae Myung a la presidencia surcoreana, hay expectativas de que se reanuden las negociaciones para poner fin al conflicto. Victor D. Cha, politólogo de la Universidad de Georgetown, ha destacado que la economía es ahora la prioridad del gobierno surcoreano, lo que podría influir en las relaciones con Estados Unidos y China.

Las tensiones en la región y la posibilidad de un nuevo enfoque en las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos podrían dar lugar a un alivio en las tensiones con Corea del Norte, aunque el debate sobre el desarrollo de armas nucleares en Corea del Sur ha cobrado fuerza. Inés Arco, investigadora del CIDOB, ha señalado que los mensajes contradictorios de la administración Trump podrían impactar el debate interno sobre defensa.

**Desarrollo de armas nucleares**

La incertidumbre sobre la permanencia de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur ha llevado a un sector de la población a abogar por el desarrollo de armas nucleares para contrarrestar la amenaza norcoreana. A pesar de no poseer este tipo de armamento, Corea del Sur se beneficia del «paraguas nuclear» de Estados Unidos, que se ha comprometido a responder en caso de un ataque.

La continua actividad nuclear y balística de Corea del Norte, junto con su acercamiento militar a Rusia, ha incrementado el apoyo popular en Corea del Sur para desarrollar su propio arsenal nuclear, a pesar de que el presidente Lee parece rechazar esta opción por el momento.

La guerra de Corea ha dejado profundas cicatrices, afectando a miles de familias que aún no han podido reunirse. Ambos países persisten en reclamar la soberanía de toda la península y se consideran los únicos gobiernos legítimos, lo que complica el reconocimiento mutuo y la posibilidad de poner fin al conflicto de manera definitiva.

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