De la basura al sustento: migrantes cubanos convierten excedentes de comida en ayuda para la isla

En medio de la crisis, envíos de alimentos desde Estados Unidos están ayudando a mitigar la escasez en Cuba. Mientras tanto, el gobierno cubano ha confirmado la visita de una delegación estadounidense en La Habana, describiéndola como un encuentro «serio y respetuoso».

Lo que algunos consideran un desperdicio, para otros se convierte en un salvavidas. Desde Estados Unidos, un flujo constante de ayuda familiar se dirige a Cuba, impulsado por migrantes que intentan sostener a sus seres queridos en una situación tan crítica. Un ejemplo es Yenisladys, una cubana de 35 años que emigró a Nebraska hace diez años en busca de un futuro mejor, debido a la falta de oportunidades en su Varadero natal. Ahora trabaja como enfermera y ha encontrado una fuente inesperada de apoyo en los alimentos enlatados que sus pacientes ya no consumen.

“Para ellos, muchas veces es basura, pero para mi familia es comida”, explicó. “Les envío atún, frijoles y, a veces, hasta pechuga de pollo. Todo lo que pueda servirles”, añadió. Yenisladys ha terminado la preparatoria, está estudiando inglés y tiene un objetivo claro: convertirse en conductora de camiones para recorrer las carreteras de Estados Unidos. «Quiero ser tailera porque me gustaría conocer todo el país mientras gano dinero para seguir apoyando a mi familia en Cuba», expresó.

Una red logística que trasciende fronteras

Lejos de desechar los productos, Yenisladys los recolecta y los envía a su familia en Varadero a través de Cubamax, una empresa que facilita el envío de paquetes desde Estados Unidos hacia Cuba. El proceso no es sencillo; los paquetes suelen viajar primero a centros logísticos, principalmente en Florida, donde se consolidan antes de ser transportados por vía aérea o marítima. Una vez que llegan a la isla, operadores locales se encargan de la distribución final.

Aunque el embargo estadounidense impone restricciones, también contempla excepciones que permiten el envío de alimentos no perecederos en cantidades personales. En este contexto, las empresas de paquetería actúan como intermediarias para canalizar la ayuda familiar. Sin embargo, el sistema enfrenta varios desafíos: altos costos, tiempos de espera prolongados y una logística incierta. “Desde que envío los productos hasta que llegan a la isla, es un proceso de más de 20 días que a veces se extiende hasta mes y medio”, comentó Yenisladys.

Lo que sobra aquí, falta allá

En lugares como Varadero, donde el turismo coexiste con limitaciones en el acceso a productos básicos, cada envío tiene un significado especial. Para familias como la de Yenisladys, estas cajas no solo contienen alimentos, sino que representan una forma de cuidado a distancia. En esta cadena, que comienza con lo que otros desechan y termina en la mesa de un hogar cubano, también emergen historias de futuro: la de una migrante que, mientras apoya a los suyos, traza su propio camino hacia nuevas metas. «Espero que pronto mi país cambie para bien y que mi familia pueda acceder al menos a lo básico sin tener que luchar tanto», concluyó Yenisladys.

Además, se reporta que el régimen cubano ha citado a una joven cristiana tras un arresto domiciliario y presiones en redes sociales.

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