Delle Donne, autor de ‘Epidemia ultra’: «Fue un grandísimo error discutir en los términos que favorecían a la ultraderecha»

a normalizar la apología de regímenes autoritarios. Esta revisión histórica y la reinterpretación del pasado son estrategias peligrosas que buscan legitimar políticas actuales. La figura de líderes como Kast o Bukele, que abiertamente reivindican dictaduras, es un síntoma de un fenómeno más amplio donde se minimizan las atrocidades cometidas en el pasado en nombre de un supuesto progreso o estabilidad.

La memoria histórica se está erosionando, y esto se ve reflejado en cómo se discuten temas sensibles como los derechos humanos. Hay un juego retórico que permite a estos líderes presentar su agenda como necesaria, mientras deslegitiman las voces que advierten sobre los peligros de sus políticas. En este contexto, la educación y la conciencia crítica son fundamentales para contrarrestar esta tendencia. Necesitamos recordar y reconocer las lecciones del pasado para impedir que se repitan los errores.

La historia no debe ser manipulada para servir a intereses políticos inmediatos; necesitamos un debate honesto sobre el pasado y su impacto en el presente. De lo contrario, corremos el riesgo de perder nuestra capacidad de aprender de la historia y de construir una sociedad más justa e inclusiva. La responsabilidad recae en todos nosotros para mantener viva la memoria histórica y resistir la normalización de discursos que fomentan la división y el autoritarismo.

Deja un comentario