Colombia enfrenta actualmente su crisis de seguridad más grave en una década. (Imagen de archivo, 26 de abril de 2025) Foto: Edwin Rodriguez Pipicano/Anadolu/picture alliance. Este viernes, la principal disidencia de la extinta guerrilla FARC reivindicó en un video los múltiples ataques ocurridos el martes en el suroeste del país, que dejaron un saldo trágico de siete muertos.
Los rebeldes, que no se sumaron al acuerdo de paz de 2016, llevaron a cabo ataques simultáneos con disparos, coches bomba y drones en Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, así como en poblaciones aledañas. Según la Policía, dos agentes y cinco civiles perdieron la vida, y se reportaron 28 heridos. En un video distribuido a periodistas, un comandante que se identifica como Marlon Vásquez asumió la responsabilidad del llamado Estado Mayor Central (EMC) por estos actos. «Estos ataques se dan en el marco de la conmemoración de los 61 años de lucha de las FARC», afirmó, mientras se mostraba en un uniforme de camuflaje junto a otros guerrilleros armados con fusiles. Las autoridades informaron sobre 24 ataques, aunque los disidentes afirmaron que fueron 40.
Además, el país está lidiando con un nuevo ataque dirigido a un senador. El sábado, Miguel Uribe Turbay, un candidato de derecha a la presidencia, fue baleado por un presunto tirador de 15 años que fue detenido. El también senador, de 39 años, se encuentra en estado crítico en una clínica. El gobierno anunció el martes que investigará si este ataque está relacionado con los eventos recientes, pues una de las hipótesis del presidente izquierdista Gustavo Petro sugiere que el EMC podría estar detrás del atentado. Sin embargo, los disidentes negaron su participación y lo calificaron como un «autoatentado» de la derecha.
El gobierno sostiene que los recientes ataques forman parte de un plan de desestabilización, y Petro también ha mencionado la posibilidad de una mafia de narcotraficantes colombianos y extranjeros con base en Dubái como posibles instigadores. En respuesta a la situación, los candidatos del partido de Uribe Turbay, el opositor Centro Democrático, decidieron suspender sus actividades de campaña para las elecciones presidenciales de 2026, donde la derecha busca recuperar el poder.
