El presidente Donald Trump ha implementado restricciones de entrada a Estados Unidos para ciudadanos de 12 países, incluyendo a Cuba y Venezuela, según un comunicado emitido por la Casa Blanca. Las restricciones abarcan a naciones como Afganistán, Birmania, Chad, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. Además, se aplican restricciones parciales a Cuba, Venezuela, Burundi, Laos, Sierra Leona, Togo y Turkmenistán.
El documento menciona que Cuba es considerada un «patrocinador del terrorismo» y que el gobierno cubano «no coopera ni comparte suficiente información» con Estados Unidos, además de haber «históricamente» rechazado la readmisión de sus nacionales expulsados. Por su parte, se indica que Venezuela «no posee una autoridad central competente o cooperativa» para emitir pasaportes o documentos civiles adecuados, y que ha rechazado a los venezolanos expulsados en el pasado.
Trump justificó la prohibición al referirse a un ataque en Colorado contra manifestantes que pedían la liberación de rehenes israelíes en Gaza, el cual, según las autoridades, fue llevado a cabo por un individuo que se encontraba en el país de manera ilegal. En un mensaje en video desde la Oficina Oval, Trump afirmó: «El reciente ataque terrorista en Boulder, Colorado, ha destacado los peligros extremos que representa la entrada de ciudadanos extranjeros que no están debidamente verificados».
El presidente subrayó: «No los queremos» y comparó estas nuevas restricciones con la prohibición que había impuesto a varios países mayoritariamente musulmanes durante su primer mandato, la cual, según él, había prevenido ataques en Estados Unidos similares a los que ocurrieron en Europa. «No dejaremos que lo que sucedió en Europa ocurra en Estados Unidos», insistió, añadiendo: «No podemos tener migración abierta desde ningún país del cual no podamos verificar y filtrar de manera segura y fiable».
