El expresidente Donald Trump afirmó el lunes que su administración, «al final, prevalecerá» en su inusual confrontación con la Universidad Harvard, reconocida como la más antigua de Estados Unidos y una de las instituciones más prestigiosas a nivel mundial. Trump ha denunciado a Harvard como un foco de antisemitismo, acusándola de propagar ideologías de izquierda radical y de tener conexiones con el Partido Comunista Chino, expresando su descontento porque la universidad se resiste a permitir que el gobierno supervise sus procesos de admisión y contratación.
En el contexto del feriado del Día de los Caídos en Estados Unidos, Trump reiteró su intención de retirar subsidios millonarios a la universidad y defendió su decisión de vetar a estudiantes extranjeros de su campus. «Estoy considerando la posibilidad de quitarle 3.000 millones de dólares en subvenciones a una Harvard que es muy antisemita y redirigir esos fondos a ESCUELAS DE OFICIOS en todo nuestro país», publicó en su plataforma Truth Social.
Además, Trump mencionó: «Todavía estamos esperando la lista de estudiantes extranjeros de Harvard para que podamos determinar, después de gastar absurdamente miles de millones de dólares, cuántos de estos locos radicalizados, todos alborotadores, no deberían ser autorizados a regresar a nuestro país». En un tono desafiante, afirmó: «Lo mejor que ha hecho Harvard es encontrar al mejor juez (¡para ellos!). Pero no se preocupen, al final el Gobierno GANARÁ».
La administración de Trump revocó el jueves la capacidad de Harvard para inscribir estudiantes extranjeros, lo que llevó a la universidad, que ha formado a 162 premios Nobel, a presentar una demanda. Una jueza suspendió la medida el viernes, programando una audiencia preliminar para este jueves 29. En su red social, Trump volvió a enfatizar su interés en conocer la identidad de esos estudiantes extranjeros.
En su confrontación con Harvard, el gobierno de Trump ha amenazado con revisar 9.000 millones de dólares en financiamiento gubernamental, congeló una partida inicial de 2.200 millones de dólares en subvenciones y 60 millones de dólares en contratos oficiales, además de deportar a una investigadora de la Facultad de Medicina.
