Educación llega a más de 18 mil estudiantes en zonas apartadas gracias a proyecto que cumple con el acuerdo de paz

Las repercusiones del conflicto armado que ha afectado al país durante varias décadas son inmensas. Una de las más significativas es que las comunidades remotas, olvidadas y rurales han enfrentado barreras para acceder a la educación, lo que ha perjudicado a múltiples generaciones de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos. Un aspecto crucial para abordar este desafío ha sido el reconocimiento de la importancia de la educación rural, tal como se establece en el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera de 2016. Este acuerdo ha permitido al Estado colombiano y a la comunidad internacional financiar e implementar un programa educativo específico para las poblaciones vulnerables en áreas rurales y apartadas.

En este contexto, el Ministerio de Educación dio a conocer un proyecto conocido en las comunidades como «Arando la Educación», el cual cuenta con el financiamiento de la Real Embajada de Noruega en Colombia y el apoyo del Consejo Noruego para Refugiados y Fucepaz. Este esfuerzo ha beneficiado a 18,000 estudiantes, de los cuales más de un tercio ha logrado graduarse de bachillerato, y 9 de cada 10 han permanecido en el sistema educativo durante todo el proceso.

El ministro de educación, Daniel Rojas, expresó: “Cuando hablamos del derecho a la educación, no deberíamos limitarlo a cien, doscientos o quinientos, sino que debemos hablar de su universalidad, garantizándola a todos los ciudadanos y ciudadanas, sin distinción de su situación”. Desde el Ministerio de Educación se comprometieron a seguir liderando esta iniciativa, no solo para fortalecer los logros de «Arando la Educación», sino también para enfrentar los desafíos relacionados con el acceso, la calidad y la permanencia en la educación. El futuro de la Colombia rural y su estabilidad están intrínsecamente ligados a un compromiso decidido con la educación.

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