EE.UU. e Irán cierran sin acuerdo 21 horas de negociación pero dejan abierto el diálogo

El vicepresidente de EE. UU., J.D. Vance, declaró este domingo que no se ha alcanzado un acuerdo con Irán tras 21 horas de negociaciones de paz en Islamabad. A pesar de los esfuerzos, Vance se marcha con una «última» oferta, que consiste en un «método de entendimiento». «Hemos tenido varias conversaciones significativas con los iraníes. Esa es la buena noticia. La mala es que no hemos llegado a un acuerdo, lo cual creo que es más perjudicial para Irán que para Estados Unidos. Así que regresamos a la misma situación: Estados Unidos no ha llegado a un consenso y hemos dejado en claro nuestras líneas rojas, especificando en qué aspectos estamos dispuestos a ceder y en cuáles no. Lamentablemente, ellos han decidido no aceptar nuestros términos», afirmó Vance en una rueda de prensa.

El vicepresidente mencionó que se van de Islamabad con una «propuesta muy simple», que considera su «mejor y última oferta», y expresó su interés en saber si los iraníes la aceptarían, aunque no hizo referencia a la actual tregua de dos semanas. Vance evitó proporcionar detalles sobre las negociaciones, argumentando que no desea «negociar en público tras haber negociado durante 21 horas en privado». Sin embargo, apuntó que el principal obstáculo ha sido la falta de compromiso de Irán para no buscar armas nucleares a largo plazo.

Vance planteó un interrogante: «¿Hemos visto un compromiso por parte de los iraníes de no desarrollar un arma nuclear, no solo ahora, ni dentro de dos años, sino a largo plazo? Aún no lo hemos observado». Aseguró que se necesita un compromiso firme de que no buscarán armas nucleares ni las herramientas para obtenerlas rápidamente. Este es el objetivo principal del presidente de EE. UU., y lo que se ha intentado alcanzar en las negociaciones, las más altas desde que se rompieron relaciones en 1979 por la revolución islámica.

El vicepresidente también indicó que se han discutido diversos temas durante las conversaciones, en las cuales han sido «bastante flexibles». «El presidente Trump nos instó a venir de buena fe y hacer todo lo posible por llegar a un acuerdo. Lo hicimos, y lamentablemente no pudimos avanzar», concluyó.

Por su parte, la televisión estatal iraní (IRIB) reportó que las negociaciones en Islamabad fracasaron debido a las «demandas irrazonables» de EE. UU. Según IRIB, la delegación iraní trabajó «sin descanso» durante las 21 horas para defender sus intereses nacionales, pero las exigencias estadounidenses impidieron cualquier progreso. Como consecuencia, las conversaciones finalizaron sin un acuerdo, y este mensaje fue difundido por IRIB a través de Telegram.

En cuanto a la cuestión de las armas nucleares, Irán no posee armas nucleares, pero cuenta con tecnología nuclear avanzada que puede ser utilizada para fines tanto civiles como militares. El país opera un único reactor nuclear civil, tiene instalaciones para producir agua pesada y centrifugadoras para enriquecer uranio, lo que podría proporcionar el material necesario para fabricar una bomba. Teherán ha insistido en que sus objetivos son pacíficos, aunque su secretismo ha suscitado suspicacias.

Actualmente, el programa nuclear iraní abarca desde la extracción de uranio hasta su enriquecimiento. Los principales yacimientos de uranio se encuentran en Saghand y Narigan, mientras que en Arak se sitúa un reactor de agua pesada. En Isfahán se produce hexafluoruro de uranio, y en Natanz y Fordow están las centrifugadoras para su enriquecimiento. El reactor civil activo se encuentra en Bushehr, y hay centros de investigación en Karaj y Teherán.

Las negociaciones sobre el programa nuclear iraní han pasado por distintas fases desde la firma del acuerdo de 2015, que limitó las actividades atómicas de Irán a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, tras la retirada unilateral de EE. UU. del acuerdo en 2018 durante la presidencia de Donald Trump, Irán aumentó su nivel de enriquecimiento de uranio, acumulando material con un 60% de pureza, cercano al 90% necesario para fines militares, según el OIEA. Desde entonces, el enfoque central del conflicto ha sido el enriquecimiento de uranio, dado que EE. UU. exige «cero enriquecimiento» para evitar que Irán desarrolle un arma nuclear, mientras que Teherán defiende su derecho a mantener un programa nuclear pacífico y exige el levantamiento de las sanciones. A principios de 2026, se reanudaron varias rondas de conversaciones nucleares indirectas en Omán y Ginebra, pero el pasado 28 de febrero, EE. UU. e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán.

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