El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció en la red social X que Estados Unidos llevó a cabo un nuevo ataque, el primero realizado durante la noche, contra una embarcación de presuntos narcotraficantes en el mar Caribe, resultando en la muerte de seis individuos. Hegseth indicó que la operación se desarrolló en aguas internacionales y estaba dirigida a lo que describió como operativos del Tren de Aragua, que supuestamente estaban involucrados en el tráfico de drogas en la región. «La embarcación, que era conocida por nuestros servicios de inteligencia, estaba implicada en el tráfico ilegal de narcóticos», afirmó el líder del Pentágono.
En su publicación, Hegseth incluyó un video de 21 segundos que muestra un punto de mira enfocando una embarcación, que explota tras recibir lo que se presume es un ataque aéreo estadounidense. “Si eres un narcoterrorista que trafica drogas en nuestro hemisferio, te trataremos como tratamos a Al-Qaeda,” declaró Hegseth. “De día o de noche, mapearemos tus redes, rastrearemos a tu gente, te daremos caza y te mataremos,” añadió.
Sin embargo, los críticos de estas operaciones han denunciado que se trata de «ejecuciones extrajudiciales». Con los seis nuevos fallecidos, el número total de muertes como resultado de los ataques de Estados Unidos a supuestos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico asciende a 43. Estos ataques comenzaron en septiembre, inicialmente en un formato esporádico, pero en la última semana han aumentado en frecuencia, con reportes de uno o dos ataques diarios.
Expertos legales han cuestionado la legalidad de estas acciones, mientras que la administración Trump sostiene que está en un «conflicto armado» con las organizaciones de narcotraficantes a las que ha catalogado como «terroristas». Por su parte, las autoridades de Venezuela y Colombia critican estas acciones, acusándolas de ser «ejecuciones extrajudiciales».
El ataque del viernes se produce un día después de que se informara sobre el sobrevuelo de bombarderos supersónicos B-1 cerca de la costa venezolana, así como de maniobras militares de Estados Unidos junto a Trinidad y Tobago. Este despliegue militar en el Caribe ha sido justificado por la Casa Blanca como parte de una ofensiva contra el narcotráfico, aunque también ha generado especulaciones sobre un posible objetivo de derrocar a Nicolás Maduro, quien ha sido acusado de permanecer en el poder tras un fraude electoral el año pasado y de delitos de narcoterrorismo en Estados Unidos.
El presidente Donald Trump expresó su descontento con Venezuela por diversas razones, incluyendo el narcotráfico. En respuesta a la creciente presión, Maduro ha hecho llamados a la paz, afirmando: «¡No a la guerra loca!». Esta semana, también mencionó que Venezuela dispone de un arsenal de 5,000 misiles antiaéreos portátiles Igla-s, agradeciendo a aliados como Rusia y China por el equipamiento que, según él, garantiza la paz en el país.
