El gobierno de Donald Trump anunció el miércoles que levantará «selectivamente» algunas de las sanciones impuestas a la industria petrolera de Venezuela. Esta medida busca facilitar la comercialización del petróleo venezolano en los mercados internacionales, en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos al gobierno interino de Caracas para que cumpla con ciertas demandas tras la captura de Nicolás Maduro.
El Departamento de Energía de EE.UU. indicó que estas sanciones, que han estado vigentes durante más de cinco años, serán levantadas para permitir el transporte y la venta de crudo y productos petroleros venezolanos. Se destacó que el petróleo que se comercializará será únicamente a través de canales legítimos y autorizados, cumpliendo con la legislación estadounidense y garantizando la seguridad nacional.
Las sanciones petroleras contra Venezuela comenzaron en 2017 y han tenido un impacto significativo en la producción de petróleo del país. La producción se desplomó de 3 millones de barriles por día en 2005 a solo 570,000 barriles en 2020, aunque ha mostrado signos de recuperación en años recientes.
Con el levantamiento de algunas sanciones, el gobierno estadounidense facilitará el flujo de diluentes necesarios para mejorar la calidad del petróleo pesado y extrapesado de Venezuela. A pesar de tener las mayores reservas de petróleo del mundo, la calidad del crudo venezolano ha sido un obstáculo para su venta en el mercado internacional.
Históricamente, Estados Unidos fue el principal importador de petróleo venezolano, pero las sanciones redujeron drásticamente esos volúmenes. En 2019, las importaciones se limitaron a 92,000 barriles por día. Sin embargo, en 2023, tras la concesión de una licencia a Chevron para operar en Venezuela, los envíos comenzaron a reactivarse.
El Departamento de Energía también confirmó que Venezuela podría enviar hasta 50 millones de barriles de crudo para su venta, con los ingresos destinados a beneficiar tanto al pueblo estadounidense como al venezolano, bajo la supervisión del gobierno de EE.UU. Además, se anunció que las transacciones se realizarán a precios de mercado, evitando los descuentos que tuvo que aceptar el gobierno de Maduro.
El secretario de Energía expresó que los fondos derivados de estas ventas se destinarán a autoridades interinas en Venezuela con el fin de fomentar un cambio positivo en la conducta del gobierno y reducir los riesgos para Estados Unidos. Trump también se reunirá con líderes de empresas petroleras para discutir las oportunidades de negocio en Venezuela, indicando que el enfoque del gobierno estadounidense no se limita a sus propias empresas, sino que también busca limitar la influencia de países como Rusia, China e Irán en el sector energético venezolano.
La situación ha generado preocupación en países como Cuba, que históricamente ha dependido del petróleo venezolano. Con el cambio en las dinámicas del petróleo venezolano, México ha comenzado a desempeñar un papel más importante como proveedor de petróleo para Cuba, en un contexto donde las exportaciones de Venezuela han disminuido significativamente.
