​EL ALFAJOR ARGENTINO

​EL ALFAJOR ARGENTINO

Es un verdadero tesoro culinario cuya historia nos transporta siglos atrás, mucho antes de que la nación existiera. Su nombre y esencia provienen del mundo árabe, específicamente de la voz hispano-árabe al-hasú, que significa «el relleno». Esta tradición dulce arribó a la Península Ibérica durante la ocupación musulmana, donde evolucionó hacia una pasta de miel y frutos secos. Con la colonización en el siglo XV, la receta viajó a América, pero fue en el Virreinato del Río de la Plata donde adquirió su identidad criolla y definitiva. El cambio fundamental fue el reemplazo de la miel y las almendras por el abundante y popular dulce de leche.
​Las primeras adaptaciones locales con relleno lácteo se consolidaron en el siglo XIX. Pioneros como Don Manuel Zampatti en Santa Fe, alrededor de 1851, formalizaron una versión delgada, de múltiples capas de galleta y cubierta con glaseado. Paralelamente, en Córdoba, el químico francés Augusto Chammás impulsó la producción fabril del dulce en 1869, cimentando su popularidad. El gran salto del alfajor de un postre artesanal a un ícono de consumo masivo ocurrió a mediados del siglo XX con la industrialización. Guaymallén, fundada en 1945, se destacó como una de las primeras en ofrecerlo a gran escala, mientras que en la costa atlántica, marcas como Havanna y Balcarce popularizaron la versión «marplatense»: dos tapas gruesas, generoso relleno de dulce de leche y baño de chocolate intenso. Hoy, el alfajor es un símbolo cultural irremplazable, consumiéndose millones diariamente en una rica variedad que va desde el clásico de chocolate hasta el suave alfajor de maicena con coco, manteniendo viva una tradición que comenzó en el desierto y se perfeccionó en el Río de la Plata.

Receta Clásica Argentina
​Ingredientes
​Para la Masa

  • ​Mantequilla (a temperatura ambiente): 200 gramos
  • ​Azúcar: 150 gramos
  • ​Yemas de huevo: 3 unidades
  • ​Esencia de vainilla: 1 cucharadita
  • ​Harina de trigo 0000: 200 gramos
  • ​Fécula de maíz (Maicena): 300 gramos
  • ​Polvo de hornear: 1 cucharadita colmada
  • ​Bicarbonato de sodio: 1/2 cucharadita
  • ​Ralladura de limón: Opcional, de medio limón
    ​Para el Relleno y Decoración
  • ​Dulce de Leche repostero: 400 gramos
  • ​Coco rallado: Cantidad necesaria
    ​Preparación
    ​1. Elaboración de la Masa
  • ​En un recipiente, batir la mantequilla blanda con el azúcar hasta obtener una crema suave y pálida (cremado).
  • ​Incorporar las yemas de una en una, batiendo bien después de cada adición. Añadir la esencia de vainilla y la ralladura de limón.
  • ​En otro bol, tamizar la harina de trigo, la fécula de maíz, el polvo de hornear y el bicarbonato de sodio.
  • ​Incorporar los ingredientes secos a la mezcla húmeda, mezclando solo hasta que se integren. Evitar amasar en exceso para mantener la textura tierna.
  • ​Formar un bollo, envolverlo en papel film y refrigerar por un mínimo de 30 minutos.
    ​2. Horneado de las Tapas
  • ​Precalentar el horno a 160 (temperatura baja).
  • ​Estirar la masa en la mesada ligeramente enharinada hasta alcanzar un grosor de 5 a 7 milímetros.
  • ​Cortar las tapas con un cortador redondo pequeño.
  • ​Colocar las tapas en una bandeja para hornear.
  • ​Hornear durante 10 a 12 minutos. Las tapas deben cocinarse hasta que la base esté apenas dorada, manteniendo la parte superior de color blanco o muy pálido.
  • ​Retirar y dejar enfriar completamente.
    ​3. Relleno y Acabado
  • ​Untar la cara plana de una tapa con una cantidad generosa de Dulce de Leche.
  • ​Cubrir con otra tapa, presionando suavemente para que el dulce de leche sobresalga por los bordes.
  • ​Hacer rodar el borde del alfajor sobre el coco rallado para que se adhiera al dulce de leche expuesto

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