Las medidas de seguridad del bar ubicado en la localidad alpina de Crans-Montana, Suiza, donde ocurrió el devastador incendio de Nochevieja, no habían sido revisadas ni controladas en más de cinco años. Esta información fue confirmada el martes por el alcalde de la comuna afectada, Nicolas Féraud, quien, en una rueda de prensa, admitió no tener una explicación para el incumplimiento de las normativas que exigen un control anual de seguridad en este tipo de establecimientos públicos.
El trágico incendio causó la muerte de 40 jóvenes, la mitad de ellos con edades entre 14 y 17 años. Los cuerpos han sido identificados a través de pruebas de ADN y ya han sido entregados a sus familias. Además, más de un centenar de personas resultaron heridas, de las cuales 80 sufrieron lesiones graves, incluyendo quemaduras, traumatismos e inhalación de humo.
Según la investigación preliminar, el fuego en el bar «Le Constellation» se originó por una de las bengalas decorativas que estaba adherida a una botella de champán. El incendio se propagó rápidamente por el material inflamable del revestimiento de espuma del local.
Como respuesta a esta tragedia, la autoridad suiza de Crans-Montana ha anunciado este martes una serie de medidas, siendo la primera la prohibición total del uso de dispositivos pirotécnicos en el interior de los establecimientos públicos. La conmoción en Suiza sigue siendo palpable tras este incidente en la tradicional noche de fin de año.
Además, se está investigando si el bar superó su aforo permitido. «Le Constellation» tenía capacidad para cien personas en su área subterránea, donde se celebraba la fiesta de Nochevieja, y otros cien en la terraza cubierta. Sin embargo, no está claro si se excedió ese límite durante la tragedia, según las autoridades municipales. Varios testigos han reportado que había una larga fila de jóvenes esperando para ingresar al local en el momento en que comenzó el incendio.
A pesar de las investigaciones que apuntan a la falta de supervisión por parte de las administraciones públicas, el alcalde de Crans-Montana ha declarado que no tiene intención de renunciar: «No abandonamos un barco en medio de la tormenta».
En un esfuerzo por evitar futuras tragedias, otras localidades suizas han comenzado a implementar medidas preventivas. La ciudad de Lausana, una de las más relevantes en los Alpes suizos, ha comunicado a más de 600 establecimientos la necesidad de verificar sus protocolos de seguridad para asegurarse de que se cumplen las normativas vigentes. Esta solicitud se dirige principalmente a discotecas, bares, restaurantes, cafés y salas de conciertos.
Asimismo, diversas localidades en el cantón de Berna, como Adelboden y Lauterbrunnen, realizarán verificaciones de seguridad en los establecimientos de restauración, especialmente ante la proximidad del campeonato mundial de esquí. En Lauterbrunnen, las autoridades han decidido llevar a cabo un nuevo control de todos los locales para garantizar el cumplimiento de las regulaciones. Los propietarios de estos locales de ocio deberán asegurarse de que no haya materiales inflamables en el mobiliario, la decoración y la vestimenta del personal, así como que las salidas de emergencia estén claramente señalizadas y libres de obstáculos.
