Cuba se queda sin combustible para su aviación comercial

​El colapso del cielo caribeño: Cuba se queda sin combustible para su aviación comercial​

La parálisis del transporte aéreo internacional en la isla

El panorama en los aeropuertos internacionales de Cuba, especialmente en el José Martí de La Habana, ha dado un giro dramático. Tras semanas de advertencias y suministros al límite, la disponibilidad de combustible para aviación (Jet A-1) ha llegado a un punto de quiebre absoluto. Esta situación ha obligado a las principales aerolíneas extranjeras, incluyendo gigantes como Air Canada, WestJet y Air Transat, a suspender de manera indefinida sus operaciones hacia la isla, dejando a miles de viajeros varados y al sector turístico, motor vital de la economía cubana, en un estado de incertidumbre total.
​El desabastecimiento no es un evento aislado, sino el resultado de una tormenta perfecta de factores geopolíticos y logísticos. Según los informes técnicos más recientes, el endurecimiento de las restricciones externas sobre los envíos de crudo y refinados ha cortado las vías tradicionales de suministro. Durante años, la isla dependió de acuerdos preferenciales con aliados regionales, pero la inestabilidad en esas naciones y las crecientes dificultades para asegurar buques cisterna que acepten operar en puertos cubanos han terminado por secar los depósitos de las terminales aéreas.

​Impacto en la conectividad y el turismo global
​La suspensión de vuelos desde Canadá es particularmente dolorosa para la administración cubana. Históricamente, el mercado canadiense ha sido el principal emisor de turistas hacia los cayos y las playas de Varadero. Con la cancelación de estas rutas, no solo se pierde el flujo de divisas inmediatas, sino que se pone en riesgo la temporada alta de 2026. Los pasajeros que se encontraban en la isla ahora enfrentan un laberinto logístico, con vuelos de repatriación que operan a cuentagotas y una infraestructura interna que tampoco puede ofrecer alternativas por la falta de diésel y gasolina en el transporte terrestre.
​Otras aerolíneas europeas y latinoamericanas están evaluando medidas similares. El problema radica en que los aviones que aterrizan en Cuba normalmente necesitan repostar para el trayecto de regreso o para continuar hacia otros destinos del Caribe. Sin la garantía de carga en pista, las rutas se vuelven inviables desde el punto de vista operativo y de seguridad, ya que volar con «tanques llenos» desde el origen penaliza el peso del avión, limita la cantidad de pasajeros y aumenta peligrosamente los costos operativos.

​La respuesta del gobierno y el contexto de crisis energética
​Desde el Palacio de la Revolución, el discurso oficial se ha centrado en denunciar lo que califican como un «asedio energético». El presidente ha reiterado en las últimas horas que se están buscando alternativas urgentes con socios estratégicos del grupo BRICS, mencionando contactos de alto nivel con Rusia e India para el envío de cargamentos de emergencia. Sin embargo, la logística de traer combustible desde grandes distancias implica semanas de navegación, un tiempo que la industria turística local no parece tener.
​Este colapso en los aeropuertos es solo la punta del iceberg de una crisis energética nacional que afecta a las centrales termoeléctricas y al sistema de transporte público. Los cortes de luz se han intensificado en todas las provincias, y la falta de queroseno afecta también a miles de hogares que aún dependen de este recurso para actividades básicas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo este aislamiento logístico puede derivar en una crisis humanitaria si no se restablecen los canales mínimos de abastecimiento para el funcionamiento de los servicios esenciales.

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