El grupo alemán Lufthansa ha revelado este lunes su intención de reducir aproximadamente 4.000 empleos, lo que representa casi el 4% de su plantilla global, en áreas administrativas hasta 2030. Esta decisión se alinea con su estrategia de ahorro, que incluye la digitalización, la automatización y la optimización de procesos. La medida refleja la desaceleración que está afectando a la mayor economía de Europa. A través de un comunicado, el grupo de aerolíneas ha destacado que una mayor digitalización y el uso creciente de la inteligencia artificial (IA) impulsarán la eficiencia en numerosos ámbitos y procesos. En el comunicado, la empresa ha señalado que, «debido a estos cambios y ajustes estructurales», la mayor parte de los empleos eliminados se ubicarán en Alemania. Este proceso se llevará a cabo en colaboración con los representantes sindicales, según explicó la compañía. También se aclaró que los recortes se enfocarán en funciones administrativas y no en operativas. Lufthansa hizo este anuncio durante la presentación de su estrategia en Múnich y también compartió sus «nuevos y ambiciosos objetivos financieros a medio plazo», con el fin de «superar los resultados históricos del Grupo Lufthansa».
Por otro lado, la centralización administrativa y los beneficios económicos son parte de estos planes de recorte, los cuales fueron anticipados por la prensa alemana el pasado viernes y oficialmente presentados durante el Capital Markets Day. Durante la pandemia, el gigante aeronáutico alemán ya había reducido su plantilla en 20.000 empleados, en un momento en que el sector de la aviación enfrentó su mayor crisis. Además, a principios de este mes, la empresa anunció la fusión de las funciones administrativas de sus aerolíneas para simplificar procesos. A partir de enero de 2026, las operaciones de vuelos de corta y media distancia de Lufthansa, Swiss, Austrian y Brussels Airlines se gestionarán de manera centralizada. Con esta estrategia, el consorcio espera incrementar significativamente su rentabilidad para finales de la década, con un objetivo de alcanzar entre el 8% y el 10% de ganancias antes de intereses e impuestos (EBIT) ajustadas a partir de 2028.
En un contexto similar, otro gigante alemán, Bosch, también ha anunciado despidos, comunicando el 25 de septiembre un recorte de 13.000 empleos en su división de movilidad para 2030. Esta reducción afectará especialmente a las fábricas en Alemania, en medio de la crisis que enfrenta el sector automovilístico. Desde la dirección de la empresa se ha mencionado una «incertidumbre» relacionada con los aranceles comerciales. Uno de los principales motivos citados es la necesidad de reducir costes a largo plazo para mejorar la competitividad. La división de Bosch que suministra componentes automovilísticos, que cuenta actualmente con 70.000 empleados, ya había informado de la reducción de 9.000 puestos de trabajo en Alemania a principios del año pasado. «Los acontecimientos geopolíticos y las barreras comerciales, como los aranceles, están generando una gran incertidumbre que todas las empresas deben afrontar», explicó Markus Heyn, miembro del consejo de administración de Bosch responsable de la división de movilidad.
