El destino de Groenlandia: la isla que puede agrandar la brecha entre las dos orillas del Atlántico

**GUADALUPE MEGÍAS (Enviada especial a Dinamarca)**

Groenlandia y Dinamarca enfrentan esta crisis en conjunto, manteniendo una postura firme: la isla no está a la venta. El primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, ha sido claro al afirmar: «Si tenemos que elegir entre Estados Unidos o Dinamarca, nos quedamos con Dinamarca». No obstante, la relación entre ambos ha tenido altibajos a lo largo de más de dos siglos, desde que Groenlandia fue colonia danesa en el siglo XIX hasta alcanzar su actual autonomía y soberanía política. Rasmus Sondergaard, analista senior del Instituto Danés para los Estudios Internacionales, señala: «Hay muchos capítulos oscuros en los que Dinamarca no ha sido justa con los groenlandeses y, hasta hace poco, no ha habido una reconciliación».

De acuerdo con la ley, los groenlandeses tienen el derecho de declararse independientes si así lo deciden en un referéndum. Aunque el 85% de la población desea la independencia, las ambiciones de Trump están alterando sus prioridades. Sondergaard explica que «el acercamiento agresivo de Trump para controlar Groenlandia ha llevado a muchos groenlandeses a frenar el deseo de independencia y a buscar mejorar sus relaciones con Dinamarca».

**EE.UU., un aliado «cercano»**

La crisis también ha transformado la perspectiva de los daneses, quienes históricamente se han alineado con Estados Unidos en cuestiones de defensa, participando en conflictos como los de Afganistán e Irak. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha lamentado la «presión inaceptable» que han sentido de uno de sus aliados más cercanos. Según Sondergaard, «ha habido una ruptura total en la identidad de seguridad de Dinamarca», lo que ha llevado al país y a la Unión Europea a darse cuenta de que no pueden confiar en Estados Unidos para garantizar su seguridad. Ahora, Dinamarca debe fortalecer sus lazos con Europa.

Un sondeo reciente revela que el 60% de los daneses consideran a Estados Unidos un socio estratégico, necesario para su seguridad y prosperidad, aunque ya no lo ven como un aliado con valores compartidos. Este es un cambio significativo.

Tanto Groenlandia como Dinamarca afirman estar abiertas a la negociación; sin embargo, si Trump intenta imponer la bandera de Estados Unidos en la isla, solo encontrará resistencia. A pesar de esto, el presidente estadounidense se mantiene firme en que necesita Groenlandia por motivos de seguridad nacional, y que la tomará «por las buenas o por las malas». El futuro de Groenlandia está en la balanza.

Deja un comentario