El estrecho de Ormuz, más asfixiado que nunca y con el mundo en vilo por el peligro de desabastecimiento

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**Antonio Torné**
**Fecha: 14.04.2026 – 20:52 | Actualización: 15.04.2026 – 17:55**

El estrecho de Ormuz, vital para el tránsito del 20% del petróleo y gas mundial, se ha convertido en el foco de atención internacional. Mientras que anteriormente Teherán mantenía un control casi discreto sobre esta ruta marítima, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido intensificar la presión sobre el régimen iraní al implementar un nuevo bloqueo. Desde que la medida entró en vigor, tres petroleros han transitado por la zona, todos ellos argumentando que no tienen vínculos con Irán, a pesar de que están en la lista de sanciones de EE.UU.

Este enfoque de doble bloqueo ha intensificado un conflicto militar que ya ha cobrado miles de vidas y ha afectado significativamente a los mercados globales. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la guerra contra Irán podría reducir en dos décimas el crecimiento económico mundial, que se proyecta en un 3,1% para este año. El FMI también advierte sobre un posible aumento de la inflación hasta el 6% y el riesgo de una recesión si la situación se deteriora.

En cuanto a las negociaciones, Trump ha declarado en sus redes sociales que los acuerdos preliminares son más favorables que continuar con las operaciones militares, aunque enfatiza que la cuestión nuclear es la más crítica. En su publicación, reiteró su postura sobre que «¡IRÁN NUNCA TENDRÁ UN ARMA NUCLEAR!»

A raíz de su anuncio sobre el bloqueo, el mercado del petróleo ha visto un ligero incremento, aunque no abrupto. Trump también ha comentado que el régimen iraní ha buscado reiniciar las conversaciones bilaterales, lo que ha llevado a un repunte en las bolsas globales y una caída en el precio del barril de petróleo por debajo de los 100 dólares.

Ignacio Cantos, director de inversiones de ATL Capital, ha analizado el impacto de la situación en el mercado del crudo, sugiriendo que la falta de ruptura total en las negociaciones podría estabilizar los precios. Además, ha respaldado la propuesta de Francia y Reino Unido de organizar una «misión de paz multinacional» para garantizar la libertad de navegación en Ormuz.

La OPEP ha reportado una caída histórica en la producción de petróleo, la mayor desde 1980, debido al conflicto, con una reducción de casi ocho millones de barriles diarios. Esto ha generado especulación en el mercado, donde las transacciones pueden multiplicarse, a pesar de que la producción actual no satisface la demanda real.

El cierre del estrecho de Ormuz, que Irán había implementado en respuesta a ataques de EE.UU. e Israel, ha causado un colapso en el comercio global, encareciendo los precios de la energía y generando pérdidas en varios sectores. La cantidad de barcos que transitaban el estrecho ha disminuido drásticamente, y los precios de los fletes han aumentado un 31% desde el año anterior.

En España, la situación se presenta con un menor impacto debido a la baja dependencia del petróleo del golfo Pérsico, lo que ha llevado a los expertos a considerar al país como el «mejor preparado» de Europa para enfrentar la crisis. Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, destacó la capacidad de las refinerías españolas y la diversificación de las fuentes de petróleo, apuntando que el 60% proviene de América y el 30% de África.

La crisis también ha puesto de relieve la importancia del queroseno, el cual se produce mayoritariamente en España, lo que garantiza un suministro estable para el transporte aéreo en el país.

**Nota:** Antonio Torné es estudiante del máster de Reporterismo Internacional de la UAH en colaboración con el Instituto de RTVE. Este artículo ha sido revisado por la redactora jefa de Economía, Elena Carretero.

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