​El Fenómeno del Dólar en 2026

​El Fenómeno del Dólar en 2026: Entre la Estabilidad de Enero y la Incertidumbre Electoral

​La economía colombiana atraviesa un momento de tensa calma. Al cierre de este lunes, el dólar en Colombia se cotizó en un promedio de $3.676,02, una cifra que, aunque representa un leve repunte frente a las jornadas anteriores, consolida una tendencia de estabilidad que ha marcado el primer mes del año. Sin embargo, detrás de estos números se esconde un complejo entramado de factores internos y externos que mantienen a los analistas y ciudadanos en vilo.

​El contexto global: El factor Trump y los aranceles
​Gran parte de la fortaleza que ha mostrado el peso colombiano frente a la divisa estadounidense durante estas semanas se debe a la dinámica internacional. Las políticas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump en Estados Unidos han generado ondas de choque en las bolsas globales. Irónicamente, mientras los mercados desarrollados ajustan sus expectativas ante un posible proteccionismo exacerbado, algunas monedas emergentes, como el peso colombiano, han encontrado un respiro temporal debido a la redistribución de flujos de capital y el comportamiento de las materias primas.
​A nivel local, el Gobierno de Gustavo Petro ha reclamado parte del crédito por esta «estabilidad», argumentando que la disciplina fiscal y las políticas de reactivación han generado confianza en los inversores. No obstante, el sector exportador mira con preocupación estos niveles. Para quienes venden café, flores o servicios al exterior, un dólar por debajo de los $3.700 reduce significativamente sus márgenes de utilidad, lo que podría traducirse en una desaceleración de la contratación en el agro y la industria manufacturera para el segundo semestre del año.

​La sombra de las elecciones presidenciales
​A pesar de la tranquilidad actual, los expertos coinciden en que este es el «ojo del huracán». Colombia se prepara para una de las contiendas electorales más polarizadas de su historia reciente, programada para mayo y junio de 2026. La sola mención de candidatos con visiones económicas diametralmente opuestas —como los nombres que ya puntean en las encuestas, entre ellos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella— genera una volatilidad latente.
​La historia económica de Colombia muestra que, en años electorales, el dólar suele experimentar una presión al alza a partir de marzo, a medida que los inversionistas buscan refugio en activos más seguros mientras se define el rumbo político del país. Las proyecciones para el cierre del primer trimestre sitúan a la divisa entre los $3.600 y $3.800, pero advierten que cualquier cambio drástico en la intención de voto podría disparar la tasa de cambio nuevamente por encima de la barrera de los $4.000.

​El bolsillo del ciudadano de a pie
​Para el colombiano común, la baja del dólar es una noticia agridulce. Por un lado, favorece el control de la inflación, especialmente en productos importados de la canasta básica y tecnología. Sin embargo, las familias que dependen de las remesas enviadas desde el exterior están recibiendo menos pesos por cada dólar, lo que afecta su poder adquisitivo real.

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