Para muchos venezolanos, la situación actual va más allá del temor a la represión. Existen voces críticas que señalan que el poder permanece en manos de aquellos que colaboraron con Nicolás Maduro durante su largo mandato de 13 años. La incertidumbre se ha apoderado de la población, que observa con escepticismo el panorama político tras la reciente captura de Maduro.
Mientras cientos de venezolanos se han reunido en el extranjero para celebrar su caída, en el país reina un silencio inquietante. En ciudades como Caracas y Maracaibo, pocos opositores se han atrevido a festejar públicamente desde la ofensiva militar estadounidense que llevó a la detención del gobernante. La gente, resguardada por miedo y desconfianza, se mantiene en sus hogares, informándose sobre los acontecimientos a través de redes sociales y conversaciones con familiares.
Un residente de Maracaibo expresó que la estructura represiva persiste, a pesar de la ausencia de Maduro y su esposa, Cilia Flores. La vigilancia de los colectivos armados y el arresto de al menos 14 periodistas en la capital han alimentado el temor entre la población. El sociólogo Juan Manuel Trak advirtió que, aunque Maduro ha sido capturado, el régimen político que él dirigía sigue intacto, lo que genera un clima de temor y desconfianza.
La operación militar estadounidense, que tuvo lugar en la madrugada del sábado, dejó un saldo trágico de alrededor de 70 muertos y culminó con la asunción de Delcy Rodríguez como nueva presidenta, lo que ha sido recibido con escepticismo por los venezolanos que esperaban un cambio real. La captura de Maduro no ha golpeado la estructura de poder vigente, y muchos temen las represalias de los colectivos y las fuerzas de seguridad.
La reacción de la población ha sido de shock e incertidumbre. La noticia de una incursión armada en Caracas provocó un estado de alerta entre los ciudadanos, quienes temen quedar atrapados en un conflicto de esa magnitud. La falta de cambios políticos tangibles tras la juramentación de Rodríguez, junto con la persistencia de prácticas autoritarias, hace que muchos no vean una salida favorable a la crisis.
Las protestas masivas que precedieron a la captura de Maduro, que resultaron en miles de arrestos y muertes, son un recordatorio del clima de represión que se ha instaurado en el país. La población, desilusionada y temerosa, se enfrenta a una realidad donde el statu quo parece mantenerse, a pesar de los cambios en la cúpula del poder. En este contexto, la esperanza de una transición democrática se desvanece, y la gente se encuentra en un estado de expectativa tensa, abrumada por la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela.
