La crisis socioeconómica en Cuba se agrava en medio de una profunda escasez de combustible, lo que ha generado un ambiente de descontento y carestía generalizada. La preocupación por la pérdida del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, ha aumentado. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha advertido que Cuba podría enfrentar un colapso humanitario si no recibe el petróleo necesario para cubrir sus demandas.
Desde 1962, Cuba ha estado bajo un embargo estadounidense que ha limitado su acceso a recursos vitales. Dependía en gran medida del petróleo de Venezuela, pero los envíos se han detenido tras el derrocamiento de Maduro en una operación militar estadounidense. A la isla se le suministraban aproximadamente 35,000 barriles diarios de petróleo venezolano, además de 7,500 barriles enviados por Rusia.
El presidente Donald Trump ha amenazado con imponer aranceles a cualquier país que abastezca de petróleo a Cuba, y ha declarado que México dejará de enviar crudo a la isla. Esta situación es parte de una crisis acumulada que ha estado afectando a Cuba durante años, exacerbada por un endurecimiento de las sanciones, la baja productividad de su economía y el colapso del turismo.
Darío Álvarez, asesor de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), ha señalado que la crisis cubana no es nueva y ha sido el resultado de múltiples factores acumulativos. Además, el país ha enfrentado desastres naturales, como el huracán Melissa, que ha dejado a más de dos millones de personas afectadas.
A pesar de la situación, la OCHA ha comenzado a implementar una respuesta humanitaria, aunque han logrado movilizar solo el 23% de los fondos necesarios para ayudar a la población. La falta de combustible ha complicando aún más las labores de ayuda, ya que este es esencial para el transporte, los hospitales y otros servicios vitales.
En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, Trump ha afirmado que está en conversaciones con líderes cubanos y que espera llegar a un acuerdo, aunque el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, ha aclarado que no hay un diálogo formal en curso, a pesar de que ha habido intercambio de mensajes.
Por otro lado, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha manifestado que su gobierno está buscando maneras diplomáticas para reanudar las ventas de petróleo a Cuba, a pesar de las amenazas provenientes de Estados Unidos. Aseguró que Cuba está al día con sus pagos y que el apoyo humanitario a la isla es fundamental.
Mientras tanto, las operaciones de la petrolera estatal mexicana Pemex en relación con Cuba han sido objeto de discusión, y aunque se han suspendido los envíos, el director de Pemex ha minimizado el impacto de estas transacciones en la producción de crudo del país. La situación sigue siendo crítica, con miles de cubanos recibiendo mensajes de libertad a través de plataformas de comunicación, reflejando el creciente descontento social en la isla.
